J. M. Ayala


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La sala Mudéjar del Rectorado de la Universidad de Córdoba acogió en la tarde de ayer la conferencia El largo viaje de la sabiduría. La ruta de la seda y el conocimiento de Oriente y Occidente en la que el poeta y experto en filosofía de las religiones Raúl Alonso hizo un recorrido histórico sobre lo que supuso el intercambio de conocimiento entre Oriente y Occidente que tuvo lugar en el marco de la Ruta de la Seda hasta el siglo I de la era cristiana.

Alonso señaló que “la Ruta de la Seda es uno de los fenómenos antropológicos más interesantes de nuestra historia porque es la médula espinal que vincula a Oriente con Occidente” y “supuso un gran eje dinamizador cultural, económico, artístico, religioso, filosófico, etc.”.

La Ruta de la Seda es el nombre que se dio en el siglo XIX a una extensa red de rutas comerciales terrestres y marítimas abiertas por China al menos desde el siglo I antes de Cristo y que conectaban la mayor parte del continente asiático con las islas del sureste asático, el Mediterráneo Europeo y la costa oriental africana. Unas rutas que, en zonas desérticas, se fueron conformando siguiendo los pasos de las manadas de caballos y camellos salvajes, que descubrieron a aquellos primeros comerciantes las escasas pero fundamentales fuentes de agua.

De hecho, en China se la conoce como la Ruta de los Caballos, una ruta, o más bien una red de vías, que se fue consolidando a medida que se consolidaban los imperios. Era, además, zona de conflicto, precisamente, por el control de los flujos comerciales, que en aquel momento llegó a su momento álgido con Alejandro Magno que realizó un importante esfuerzo por helenizar los territorios conquistados. De hecho, Alejandeo Magno impuso en Egipto el idioma copto, una adaptación del egipcio a los caracteres griegos y fue en este idioma en el que se hicieron copias de los libros y textos que llegaban a través de la Ruta de la Seda. “Ellos supieron anexionar la tradición hebrea la asimilaron a las tradiciones helénicas y también orientales que propiciaron en la Ruta de la Seda”, indicó Alonso quien remarcó que “hubo una gran convivencia cultural entre los griegos y el mundo asiático que se vio facilitada por un lado, por el idioma, ya que el griego y el sánscrito proceden del mismo tronco lingüístico, y por otro porque los fondos míticos-religiosos gozaban de grandes paralelismos”.

El ponente habló también de las diferencias entre la mentalidad de la antigüedad y la actual y de las similitudes y paralelismos entre el mundo clásico de occidente y oriente. Así, se refirió al sentido del ser, del tiempo y de la memoria, conceptos muy diferentes a los actuales. “El conocimiento es un dinamizador de la vida a través del desarrollo de la conciencia, no es un conocimiento de acumular datos del intelecto sino que está vinculado a hacer conciencia, la gnosis, conocimiento trascendental o iluminado”, explicó. Igualmente el tiempo era algo sagrado, como la memoria, que no tenía el sentido práctico y funcional que tiene hoy en día, sino que era algo espiritual, algo que, enn su opinión, habría que recuperar en cierto sentido hoy en día.

Raúl Alonso ha publicado artículos de filosofía, estética y antropología en revistas universitarias y publicaciones especializadas de España y Argentina y ocasionalmente ejerce la crítica literaria en revistas y suplementos de actualidad cultural y su obra aparece en diversos recuentos y antologías de poesía reciente. Además, fue miembro fundador de la revista de literatura y pensamiento Karonte de la Universidad de Córdoba y es director de las colecciones de poemarios Cuadernos del Minotauro, El Átomo y Limbo. También ha destacado como promotor de actividades y ciclos literarios, siendo uno de los impulsores de Cosmopoética. Desde 2010 dirige la editorial Cántico. 

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