COSMOPOÉTICA

Valeria Correa-Fiz: “La poesía es una forma de resistencia ante la furia del presente”

Valeria Correa Fiz en Cosmopoética

Valeria Correa-Fiz (Rosario, Argentina, 1971) es la protagonista este jueves de Cosmopoética, el Festival de los Poetas del Mundo en Córdoba. En una edición en la que Argentina es el país invitado, la voz de esta narradora y poeta, que vive desde hace años en España, cobra especial relevancia.

Correa-Fiz defiende que toda su literatura es poesía, y su último libro, Hubo un jardín (Páginas de Espuma, 2021), es un buen ejemplo. Concebido como un libro de relatos a partir de siete voces distintas, la autora bucea en este libro en “la culpa y los secretos”, y acude para ello al momento de la infancia en el que se pierde la inocencia. Todo ello, marca de la casa, enhebrado a partir de la voluntad lírica, sin eludir la violencia o la brutalidad.

“En la vida, las cosas se presentan en un todo mezclado. Lo que trato de hacer literariamente es recoger la vida misma. La vida está llena de mal, de bien y de belleza”, señala la escritora argentina, que considera que “ser poeta es una manera de estar en el mundo” y de prestar “una atención perseverante hacia el presente y los detalles”.

Además, al hilo de su último libro, también la define como un “lazo entre el pasado y el futuro”. Entre medias queda el presente, un tiempo que considera que no beneficia a un género como la poesía. “Son tiempos difíciles porque vivimos una especie de furia del presente, donde además, éste viene cargado con un horizonte de obsolescencia. Todo envejece y caduca muy rápido. Y además, es un presente muy aislado del pasado y en el que hay menos esperanza hacia el futuro”, reflexiona Correa-Fiz.

Por eso mismo, considera que “la poesía es una forma de resistencia ante la furia del presente”. Y, frente a quienes acusan a la poesía de elitismo, la argentina se revuelve: “Yo no lo creo. Creo que es el género más revolucionario de todo el arte literario y creo que no requiere conocimiento previo, sino sensibilidad y voluntad de detenerse”, razona.

En su segunda visita a Cosmopoética (la primera fue en 2020, un año marcado por la pandemia), la poeta y narradora disfruta de la vuelta del contacto y del apartado performativo de la poesía, un arte que, a su juicio, nace, muere y revive con cada lectura. “Todavía me sorprende como se leen los agujeros, los tajos y los silencios. Toda la literatura y especialmente la poesía es una especie de sepulcro que sin la lectura no resucita. Es un Lázaro que necesita un lector para levantarse”, concluye Correa -Fiz.

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