Teatro experimental con sello cordobés

De izquierda a derecha, Nazario Díaz, Moreno Calderón y Juan Diego Calzada
La compañía Vértebro presenta en el Teatro Góngora Oro, un soliloquio creado a caballo entre Polonia y España

VértebroOro

Un personaje y una historia íntimamente relacionada con el actor y su vida. La ficción se convierte en una suerte de biografía-ficción donde el testimonio del actor traspasa al público en una implicación concreta, en un espacio y tiempo real. Así es Oro, la obra de la compañía cordobesa Vértebro, con un lenguaje propio del teatro experimental, que se estrena este 31 de enero en el Teatro Góngora.

Puede decirse que Oro es una hija de la anterior obra de esta compañía, Oro, petróleo, escarcha, cuya producción dejó en el camino materiales que ahora se retoman de la mano de un trabajo personal de uno de los componentes de la compañía, Nazario Díaz. Él protagoniza esta pieza de 80 minutos en los que aparece sólo ante el público con una escenografía muy sencilla: “Una mesa con objetos y un espacio para moverse”, sintetiza el propio protagonista, que confiesa sentirse “feliz” por poder mostrar su trabajo en el Teatro Góngora.

La obra lleva tras de sí un trabajo personal de dos años de duración, a caballo entre Polonia y España, entre la gestación en las ciudades polacas de Sopot y Lublin, y la tarea de asentamiento del texto en Córdoba, Sevilla y Tenerife. Dos años de trabajo movidos por temáticas como el amor y el propio devenir del ser humano y lo que le rodea.

“Empecé a buscar Oro en marzo de 2013 en Polonia, por amor, a 4000 kilómetros de donde pongo fin a casi dos años de trabajo y vida (...) Hoy sé que el Oro arde y hace arder”, sugiere sobre su experiencia creativa Díaz, que ahora, con el trabajo del resto de la compañía tras el escenario, llega a Córdoba para dejar el sello propio del teatro experimental y contemporáneo que nace y se queda en su propia tierra.

“No queremos irnos de Córdoba, aunque no haya una industria teatral como en Sevilla o en Málaga”, apunta otro de los miembros de la compañía, Juan Diego Calzada.“No queremos irnos por nosotros, por el público y para que se vaya creando aquí algo de escuela de teatro”. Esa es su aportación; ahora, esperan la del público de su tierra.

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