Same Fire: “No sé hasta qué punto encajamos en la etiqueta 'indie' actual”

La banda cordobesa Same Fire nos envía un selfie

Same Fire es un proyecto joven que suena a viejo. Eduardo Sánchez (voz y guitarra), Francisco López (bajo y coros), Daniel Sánchez (batería, percusión y coros) y Álvaro Guerrero (guitarras, lap steel y coros) nacieron como banda en marzo de 2017 y, como quien no quiere la cosa, fueron creyendo en sus canciones. Ellos, el público y los jurados.

Same Fire ganaron dos concursos de manera consecutiva el pasado año: el Música Propia, que organiza la Cadena Ser, y el VII Certamen de Música Joven Dinamomusic, de la Casa de la Juventud. Para entonces, ya se habían metido en el estudio para grabar The Roots (Las Raíces), uno de los debuts más estimulantes que ha dado el rock cordobés en mucho tiempo, y quién sabe si el preludio de un disco que arroje algo más de luz en una escena de rock alternativo que parece despertar del letargo en el que, salvo honrosas excepciones, parecía sumida en la última década.

Mientras llega la luz, queda el fuego. Same Fire sigue encerrada en el local de ensayo, concibiendo nuevas canciones y preparando conciertos de la minigira que han protagonizado en los últimos meses y que los ha llevado a Madrid, Barcelona, Sevilla y, en apenas una semana, Granada. Entre ensayo y ensayo, la banda se somete con gusto a un selfie cordopolita.

PREGUNTA. Same Fire tiene apenas dos años, pero ya ha echado raíces.

RESPUESTA. (risas) Efectivamente. Ahora mismo estamos empezando. Cada uno de nosotros venimos de experiencias musicales anteriores y cada uno hemos intentado aplicar lo poco o mucho que hemos aprendido en este proyecto. Estamos funcionando de manera muy humilde y todo desde la autogestión.

P. ¿Y hasta dónde han llegado estas raíces?

R. Pues estamos muy contentos de haber podido tocar en Madrid, en Barcelona y en Sevilla. En Madrid hemos tocado dos veces, una en la Sala Moby Dick, gracias a Cabo Verde, y otra con una chica que se llama Alicia Nurho. Ahora mismo vamos buscando bandas locales con las que tocar, salas que nos acojan... Y mandando muchos emails y haciendo muchísimas llamadas. De momento, perdiendo mucho dinero, pero con esa ilusión de sembrar en distintos sitios...

P. Es un proyecto que ha nacido sin pretensiones y que, sin pretensiones, se ha calzado ya un par de concursos, ¿no?

R. Pues sí. Empezamos porque Eduardo y Álvaro llevaban mucho tiempo diciendo de tocar juntos. Y de un intercambio de ideas natural, al final hemos empezado a creer un poco más en nuestras canciones y estamos muy contentos de que la gente y el jurado de estos concursos hayan reconocido nuestro trabajo, sobre todo cuando participábamos con bandas de Córdoba a las que admiramos.

P. Hombre, debéis de haber creído en vuestras canciones porque abarcan una amalgama de sonidos muy amplia y, a la vez, poco habitual. He detectado algún aroma a Jeff Buckley en el repertorio.

R. Hombre, pues muchas gracias. Joder, que desprendamos una pizca de aroma de Jeff Buckley es un honor. A ver, tenemos la música de raíces americanas como referente. Aunque cada uno venimos de referencias muy variadas. Álvaro viene del folk y del country, Dani del post rock y Paco del indie. Y al final se ha fusionado todo eso. Es verdad que, para nosotros, una estela a seguir sería el grupo Morgan, que son un referente. Pero bueno, puedo mencionar otras como John Mayer, Bruce Springsteen, Sting...

P. Lo habitual en cualquier caso será que os llamen indies, que no sé si es una etiqueta que os gusta.

R. Bueno... La verdad es que, si nos pidieras que te dijésemos qué género hacemos, no sabríamos contestar. Sí te podemos decir que, respecto al término de indies... Bueno, somos indies en el sentido de la autogestión.

P. Bueno, pero ese espíritu es más punk que indie, por aquello de Do It Yourself (Hazlo Tú Mismo).

R. Sí. Efectivamente. No sé hasta qué punto encajamos en la etiqueta indie actual. Bueno, hay grupos como Izal o Rufus T. Firefly que nos flipan. Pero creo que somos una banda de rock que bebe de otros estilos como el soul. Y del jazz, como estamos haciendo con las últimas canciones.

P. Start A War me ha sorprendido mucho, porque no es habitual escuchar un corte en esa clave a bandas españolas. ¿De dónde sale?

R. Pues sí. Fíjate, quizá, a nivel contenido, es un tema más estándar. Aunque no fue concebido así. A nivel musical sí que suena a soul y blues, con reminiscencias gospel, por el uso de un hammond y un coro. Bueno, lo del coro es como que “estamos trabajando en ello”, como diría Aznar. Pero sí, queríamos esa crecida de gospel. Queríamos incorporar esos elementos de la música soul americana que es cierto que no son tan habituales en Córdoba.

P. ¿Estáis grabando ahora nuevas canciones?

R. No. Estamos trabajando en ellas. No hemos empezado a trabajar todavía. Nos queda un concierto de esta gira, el 15 de febrero en Granada. Y, a partir de ahí, la idea es volver a encerrarnos a componer, y el objetivo es que lo próximo sea un LP de nueve o diez canciones.

P. Te he preguntado al principio por las raíces, y ahora terminamos con el fuego. ¿De dónde viene el nombre?

R. Bueno, la verdad es que antes nos llamábamos Cross Roots. Raíces cruzadas. Era una especie de homenaje a la música americana y a la canción del bluesman que hizo un pacto con el diablo, Robert Johnson. Aquel nombre era muy difícil de pronunciar. Y en segundo lugar, fue en el estudio cuando nos dimos cuenta de que ese nombre nos definía mucho a nosotros, pero no estábamos pensando en nuestras canciones y en lo que queríamos contar. Y entonces pensamos que Same Fire era representativo. Nos imaginábamos esa hoguera como la leña que podemos echar para que cualquiera se acerque a nuestras canciones.

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