Un réquiem de vida para el final de año de la Orquesta

La Orquesta, en el Teatro Góngora | TONI BLANCO
La Orquesta de Córdoba concluye 2014 interpretando Un réquiem alemán de Brahms bajo la batuta del prestigioso director Jesús López Cobos

Un réquiem alemán

Los amantes de la música clásica tienen un broche de oro para poner fin a este 2014. La Orquesta de Córdoba, junto al Coro Ópera Cajasur y al Coro Ziryab, interpretarán en el Gran Teatro los próximos días 20 y 21 de diciembre Un réquiem alemán, de Johannes Brahms, bajo la dirección de Jesús López Cobos, uno de los directores españoles de más prestigio y mayor proyección internacional.

Con las voces de la soprano Arantza Ezenarro y el barítono David Menéndez, la Orquesta de Córdoba -que en estos tiempos de crisis y ante los recortes viene demandando un mayor presupuesto para su viabilidad- interpretará un réquiem que, si bien se asocia siempre a la muerte, en esta ocasión la obra de Brahms supone "una visión positiva, una concepción amable de la vida y la muerte", en palabras de López Cobos. "Es un réquiem humano, una obra que trae mucho consuelo" y que parece elegida adrede para los tiempos que vive la Orquesta.

"Me congratulo de saber que la Orquesta de Córdoba tiene un futuro por delante", ha dicho el director delante de los representantes de las administraciones que son patronos de la misma. De un lado, la delegada de Educación Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Manuela Gómez, quien ha llegado a decir que "este réquiem afortunadamente no ha sido el réquiem que algunos presagiaban para la orquesta", siguiendo la metáfora. "Es un réquiem con optimismo. La orquesta tiene larga vida". De otro lado, el delegado de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, Juan Miguel Moreno Calderón, que ha valorado el trabajo de la Orquesta y el "extraordinario concierto" que promete ofrecer junto a los dos coros y las voces solistas.

Y es que el público que asista en el Gran Teatro a los conciertos de este fin de semana tendrá ante sí una de las mejores creaciones de Brahms. "Si Brahms solo hubiera creado esta obra probablemente también hubiera pasado a la historia de la música", dice López Cobos para sintetizar la maestría de Un réquiem alemán que deja atrás la concepción de condena e infierno católicas.

"La primera palabra de la obra es Bienaventurados y también es la última palabra. No se trata de condenar tras la muerte sino de la salvación", explica el director. De hecho, esta obra de Brahms está considerada como el réquiem ateo, despojado de toda liturgia fúnebre, creada como una meditación sobre la vida y la muerte a partir de textos bíblicos en la órbita luterana que eluden referencias a la vida eterna, al juicio final o a un Dios castigador.

La obra, dividida en siete partes -cuatro de coro, dos para el barítono y una para la soprano- fue escrita por Brahms entre los 23 y 35 años, estrenada en en 1868 en la Catedral de San Pedro de Bremen y su interpretación en estos conciertos en el Gran Teatro supone la primera ocasión en su dilatada trayectoria que Jesús López Cobos dirige una orquesta en Córdoba.

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