'No matarás': La pesadilla de Mario Casas

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La última película de Mario Casas, de estreno en estreno en este extraño 2020, es una pesadilla rocambolesca y tétrica donde todo tiene capacidad para enturbiarse aún más. Con un inicio tranquilo, parece haberse consolidado el plano secuencial desde Birdman, la muerte plácida del padre parece conducir a Dani, un tipo sufriente y pusilánime, a merecer unas vacaciones. No en vano, el testamento del padre se limita a un "ten cojones y vuela" al dorso de una foto, la nostalgia física de la pobreza.

David Victori (El pacto, 2018) ha filmado una delirio doloroso que va de más a menos y que en algún momento deja de sorprender por la insistencia buscada de la cara infame de la moneda. El protagonista es el colmo de la mala suerte, un Peter Parker con peinado a la taza incrustado en uno de los six-packs nacionales. La actuación de Casas es notable, si bien la revelación es Milena Smit, una personalidad mucho más fuerte y posesiva, un ligue maldito e inesperado de tugurio extraño y de neón: el sabor a vaso de tubo que deja la película.

Smit transmite bien la sensualidad de lo prohibido, el atractivo de una Barbie morena y de extrarradio irresistible para un pringado que no puede sino dejarse llevar. La actitud del Santamaría de Andrea Camilleri. Es una locura destructiva y caótica que termina por agitar una cámara aun en plano secuencia. La escena de sexo se antoja como una de las más calientes y pornográficas de los últimos años, una de las bazas principales de la película.

Consigue Victori, también, agarrar al espectador a la butaca con la huida de un edificio cercado y lleno en su interior de vecinos y las posteriores repercusiones mediáticas. El agobio de sentirse sospechoso.

Cinesur El Tablero: 18:10 / 20:20 / 22:30

Rifkin's Festival: Las últimas costuras de Woody AllenRifkin's Festival

Incapaz de retirarse, se adivina un Allen último, inexpirable, en los perfiles de Mort Rikfin, su último protagonista. Ya incluida en eso que se conoce como Los Allen menores, parece encontrar la justificación de su senectud Allen en la propia hipocondría con la que dota a Wallace Shawn, con una interpretación demasiado teatralizada, que le acaba conduciendo a la consulta doctora Jo Rojas (Elena Anaya), una delicia.

La actuación bilingüe de la actriz española ralla a gran nivel. Película para los más cafeteros del genio neoyorkino en el año de publicación de sus memorias, A propósito de nada (Alianza, 2020), que tienen la esencia de cualquiera de sus guiones.

Cinesur El Tablero: 18:15 / 22:15

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Publicado el
18 de octubre de 2020 - 07:30 h
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