Crónica

Los felices y surrealistas años veinte de Lagartija Nick

Concierto de Lagartija Nick

Lagartija Nick no se parece a ningún grupo de música y ningún grupo se parece a Lagartija Nick. Los granadinos, que este viernes descargaron toda su electricidad en el Teatro Góngora durante la gran actuación musical de Cosmopoética 2022, están culminando el lanzamiento de El perro andaluz, un disco homenaje a la Generación del 27 basado en poemas desconocidos de Luis Buñuel, pero que navega en lo que siempre se inspiraron: el surrealismo de los poetas de los años veinte, de la Edad de Plata de la literatura española.

A pesar de un sonido inicial mejorable, de pequeños fallos técnicos y de algunas butacas vacías por la reserva anticipada de entradas gratuitas, los granadinos ofrecieron en Córdoba un concierto soberbio e inolvidable, quizás el más apegado a la poesía más pura y surrealista de todos los que ha acogido Cosmopoética en sus casi veinte años de historia. Buñuel, Val del Omar, Lorca o Picasso se dan la mano en un disco conceptual y onírico, como casi todo lo que han hecho Lagartija Nick desde hace más de 30 años.

Ya en los noventa reivindicaron a un granadino olvidado como José Val del Omar con un disco mítico del que ofrecieron algunas canciones, acompañadas de proyecciones, en un escenario en el Góngora que más parecía la Filmoteca de Andalucía engalanada para un concierto de punk. Varios proyectores antiguos eran encendidos, rotaban adelante y atrás, iban más rápido o más despacio, durante el concierto. Un señor aparecía y desaparecía mientras Antonio Arias y los suyos creaban una atmósfera eléctrica en el Teatro Góngora.

Los Lagartija presentaron sus nuevos temas, con dos sencillos ya conocidos, entrelazados con canciones del inmortal Omega (con un genial homenaje a Enrique Morente), poemas del fallecido Jesús Arias homenaje al lorquiano teatro bajo la arena de El shock de Leia o ese increíble Val del Omar, con sus hipnotizantes imágenes en las que hace moverse a las estatuas más crudas de España gracias a un juego de luces, sombras y cámaras.

Lagartija Nick son tan grandes que en su homenaje a sus particulares “felices años veinte”, según el propio Antonio Arias, son capaces de fusionar la jota aragonesa y el fandango, para concluir con una canción popular de Las Hurdes que “hemos encontrado en internet”. Mientras, de fondo, la batería de Erik Jiménez se transforma en una improvisada tamborrada aragonesa.

Los granadinos publicarán su nuevo disco en diciembre, “por problemas con los vinilos y los suministros”, se excusaba el propio Antonio Arias sobre el escenario, pero ya adelantan que volverá a ser una producción de culto musical. Al surrealismo de sus canciones, inspiradas siempre en la poesía de la generación que tuvo que huir de España tras la Guerra Civil, se une una cuidada producción audiovisual de obras originales de Buñuel o Val del Omar que acompañan la música en todo momento. Los proyectores de vídeo iluminan al grupo. Y el público, extasiado, a veces duda hacia dónde mirar.

Ya en la puerta, tras el concierto, a muchos le pitaban los oídos. Era el recuerdo de otros tiempos, de conciertos a mil decibelios que siempre dejaban buen sabor de boca.

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