La mezcla de culturas cordobesas se asoma a Dubái

Beatriz Martínez y Kilema posan ante ante algunas de las obras expuestas de la primera, en Dubái.
Los artistas Beatriz Martínez y Kilema participan en el Festival Moca que ha acompañado la celebración del WIEF |

Beatriz Martínez no ha podido tener un mejor reenganche con su labor artística. Tras un parón de cuatro años por ser madre, su vuelta al trabajo de los cordobanes la ha hecho por todo lo alto, con una exposición en Dubái, dentro del Festival Moca que se ha celebrado en ocasión del décimo Foro Económico Islámico Mundial (WIEF, según su acrónimo en inglés). La artista se encuentra muy satisfecha de la acogida de sus piezas desarrollada con unas técnicas que nacieron y se mejoraron en Alándalus. “Ha tenido mucha aceptación porque la época del califato para ellos es como una historia que la tienen como propia y que les encanta”, cuenta Martínez. “Además, el hecho de que en Córdoba se siga trabajando la técnica del ataurique y que sigamos denominándolo con esa palabra de origen árabe les emociona”.

Con la técnica del güadamecí Beatriz Martinez no ha querido salirse nunca de las raíces árabes: el ataurique, el árbol de la vida, la caligrafía, detalles de la mezquita de Córdoba, árabe antiguo, reinterpretaciones de las cenefas de Medina Azahara, mandalas... Todos son elementos perfectamente reconocibles por el público de Dubái. “Por eso tampoco me ha costado mucho escoger esta exposición, casi todo lo entienden”, constata la artista. “Es la época omeya y quieras o no para ellos es recordar su pasado”, termina la artista. Todos los comentarios que ha recibido por su obra son muy positivos y especialmente les ha llamado la atención que sea una mujer quien la haya ejecutado, “porque aquí[en Dubái] los artesanos suelen ser hombres”.

Beatriz ha estado acompañada en el Moca Festival por Kilema, músico de Madagascar asentado en Córdoba que lleva más de 30 años de carrera llevando la música de su isla por el mundo entero.. Kilema actuó el martes por la tarde en los conciertos en solitario que cada artista del Moca realizó. Pero el miércoles dio un recital con músicos de otros países presentes en el Moca, dando vida a tríos y cuartetos con mezcla de estilos: paquistaníes, egipcios y estadounidenses... Pero como Kalim dice, la música es un único idioma. “Es como en la cocina, puedes ir mezclando de un sitio, de otro, luego lo echas allá, lo vuelves a mezclar con su tomate, su jengibre, su cebolla y al final se queda siempre bonito”, confiesa entre risas.

Kilema sabe de sobra que su arte no entiende de fronteras. “Mi música se entiende bien en cualquier sitio, hace un mes estuve en Singapur y fue tan bien como siempre. Desde hace 30 años viajo y llevo mi cultura a todas partes y siempre es bien recibida porque se nota que es de verdad, que viene del corazón y que llega a la gente”, confiesa. “En Dubái o donde sea, en Taiwan, Nueva Zelanda, Australia que no conocen nada de mi cultura. Pero la música es universal, une a las personas y eso es lo más bonito”, termina.

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