'McCadden Place', el último gran capricho del guitarrista José Antonio Rodríguez

Miguel Poveda y José Antonio Rodríguez grabando 'McCadden Place' | TONI BLANCO

Para José Antonio Rodríguez, los últimos días de la segunda semana de marzo serán un recuerdo imborrable cuando tenga que hablar del coronavirus y de su última obra. El guitarrista cordobés, uno de los instrumentistas y compositores más internacionales que ha dado la ciudad en las últimas décadas, acababa de dar carpetazo al proceso de grabación de su último disco en Los Ángeles, donde vive desde hace dos años, cuando estalló la pandemia.

Y la noticia de la expansión incontrolable del virus hizo que, en apenas tres días, el artista empaquetara sus cosas, cogiera un vuelo hacia España que duró tres días, para que después, a su llegada a Córdoba, tuviera que pasar una cuarentena forzosa. Todo para estar con los suyos en un momento tan difícil. Y lo logró. Aquellos días de retiro, seguro, le permitieron repensar cómo y cuándo iba a lanzar su último disco, titulado McCadden Place en recuerdo a la calle en la que ha vivido en los últimos dos años.

Un disco que el guitarrista define con una palabra: “capricho”. Lo dice con la boca grande, mientras repasa en voz alta la nómina de colaboraciones que protagonizan el lanzamiento. Desde maestros flamencos como El Pele, Fosforito y Miguel Poveda, a estrellas de la galaxia pop como India Martínez, Pablo López y Gian Marco, pasando por instrumentistas como el legendario trompetista de jazz Arturo Sandoval, la guitarrista-compositora Brasileña Lari Basilio, el cantautor Inglés John Parr, el guitarrista Jorge Strunz (del dúo Strunz and Farah) o el contrabajista cubano Carlitos Del Puerto -habitual de Chick Corea-.

“Yo no he tenido ningún reparo por parte de ninguno de los artistas que colaboran. Todo lo contrario, todos han querido estar y todo el proceso ha sido muy dulce”, señala Rodríguez, que remarca que McCadden Place “no es un disco eminentemente flamenco, aunque sea un disco de un guitarrista flamenco”. Porque el hábito hace al monje. Y cuando uno escucha la soleá en la que canta Fosforito, los tangos a los que pone voz Poveda, o la versión de Adiós Muchachos con Arturo Sandoval a los vientos, se adivina quién está detrás de la partitura.

Tanto o más se puede decir de su versión de No es lo mismo, el clásico de Alejandro Sanz, que José Antonio Rodríguez adapta a su deje flamenco y reúne para ello a las voces de India Martínez, El Pele, Gian Marco, Pablo López y, de nuevo, Miguel Poveda. “Ha sido un disco en el que sabía qué es lo que quería hacer, cómo quería hacerlo y con quién quería hacerlo”, explica el guitarrista, que lo ha grabado entre España y Los Ángeles.

Un versión de Alejandro Sanz con El Pele, Poveda, India Martínez y Pablo López

Y lo dice reconociendo, al mismo tiempo, que la libertad con la que ha grabado su primer álbum norteamericano pareció romperse cuando llegaba la hora de publicarlo. “Cuando estalló todo en España fue el día en que yo terminé de grabar el disco. Y se jodió todo el invento que teníamos pensado”, señala al respecto, al tiempo que defiende que McCadden Place es un trabajo que ha hecho “pensando en el ahora” y que, por tanto, no podía esperar a que las cosas mejoraran para ser lanzado.

“Yo no sé si mañana me va a gustar siquiera. Así que dije: 'Lo sacamos'. Y lo hemos terminado de mezclar por videoconferencia”, añade el artista sobre una obra que trata sobre el desgarro de la tierra lejana, los amores perdidos y su experiencias en Hollywood, y en el que, como suele ser habitual en él, se adentra en nuevos territorios.

Ante la incertidumbre: tocar como si hubiera un concierto mañana

Publicado el pasado sábado a nivel mundial en todas las plataformas a través del sello Moon Music -que ya editó El guitarrista azul en 2018-, McCadden Place es la última muesca en la guitarra del maestro cordobés, que, como cualquier otro músico, afronta el futuro con un puntito alto de incertidumbre.

“Mi carrera está ahora mismo en un punto que no sé ni donde estoy. En L.A. está todo cancelado como aquí. Quizá no haya unas restricciones tan duras, pero las medidas son las mismas y los conciertos están cancelados. En principio tenemos una gira en octubre, pero ahora mismo no sabemos qué va a pasar”, reconoce el guitarrista, que, además, tenía previsto tocar en la 40 edición del Festival de la Guitarra.

Y frente a la incertidumbre, Rodríguez no conoce otro remedio que más música. “Esto que está ocurriendo resiente cualquier rutina, pero yo ahora mismo estoy tocando como si tuviera un concierto mañana. Esa es mi rutina”, zanja el artista cordobés.

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