Mario Conde se sienta en Cosmopoética

Leonardo Padura junto a Nacho Montoto, en Cosmopoética 2016 | ÁLEX GALLEGOS
El escritor Leonardo Padura reflexiona sobre la literatura y su personaje más emblemático en su charla en la Sala Orive

Leonardo Padura siempre quiso ser jugador de béisbol. De hecho, en su juventud practicaba mañana, tarde y, cuando podía, también por la noche en La Habana que le vio nacer en 1955. “Pero siempre he sido muy malo”, confesaba este sábado en Cosmopoética. Es una suerte que sus habilidades con el bate o el guante ese enorme que usan no fuesen demasiado buenas. Porque gracias a ese detalle, Padura terminó dedicándose a un periodismo y a una literatura que le han traído este fin de semana al encuentro de los poetas del mundo en Córdoba.

“Me han invitado y yo no soy poeta, siempre me he dedicado a la narrativa”, se excusaba en un Palacio de Orive repleto de público. Allí ha hablado de sus orígenes, de su pasión por el deporte del béisbol -una verdadera religión en el país- y de la situación de Cuba. Una realidad que desde principios de los noventa relata a través de las vivencias de Mario Conde, su personaje más ilustre, un policía que ama la literatura, que quiere escribir y que observa cómo la realidad de aquel sueño revolucionario y caribeño del castrismo lleva años torcida.

“Nos está ocurriendo algo curioso a Mario Conde y a mí. Tenemos una relación tan íntima, tan profunda, que cada vez más le cedo parte de mi biografía y yo cada vez tengo más de la suya... Sin duda es tema para un psiquiatra”, bromeaba. Sin duda ha sido el personaje que le ha dado más alegrías y del que le han hecho más preguntas. Sobre todo en España.

“Cuando le puse ese nombre ya sabía que en España vivía una persona que se llamaba Mario Conde y que era todo un personaje. Pero pensé que nunca iba a publicar acá así que preferí no cambiarlo porque quería un nombre cuyo apellido pudiese ser el apodo”, justiciaba. Ahora me gusta ver, en cambio, que ya no me preguntan tanto y que la gente en este país ya sabe que hay dos Marios Condes, uno bueno y otro malo. No les diré quién es quién“, bromeó.

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