Manolo Lara Cantizani, el profesor inolvidable. Nuestro profesor

Manuel Lara Cantizani.

Septiembre de 1998. Los alumnos de tercero de ESO, la clase más revoltosa de todo el IES de Benamejí, en la provincia de Córdoba, se vieron sorprendidos en su revuelo habitual entre clase y clase por la entrada rápida y veloz de uno de sus nuevos profesores. El docente era llamativamente joven, alto y esbelto. Se notaba que era muy deportista. Unos 29 años, apuesto, con media melena y llevaba un pendiente, algo que aquel alumnado, chicos y chicas de los pueblos de Benamejí, Encinas Reales y Palenciana, nunca habían visto en ninguno de sus antiguos maestros en sus respectivos colegios. Pero el asombro fue más allá. El nuevo profesor llegó hasta su mesa, situada a la izquierda de la pizarra, junto a la que había colgada un viejo crucifijo, a pesar de que se trataba de un centro público. Sin pedirlo, el silencio se apoderó del aula: “Soy Manolo Lara, profesor de Lengua y Literatura y soy asquerosamente puntual. Detrás de mi no entrará nadie a clase”. Aquel hombre había conseguido captar la atención de aquellos jóvenes para el resto del curso. Y en algunos casos, para el resto de sus vidas.

Manolo Lara Cantizani, lucentino de 50 años, murió ayer, 27 de febrero, a las 18:00 horas, según informó su compañera de vida, Rosa Molina, a través de un mensaje a sus amistades. Rosa y Manolo tenían dos hijas, Elisa y Adriana.

Manolo ha muerto de cáncer. Con él se apaga una potente luz que alumbró a todos sus alumnos y alumnas hasta el año 2007, año en el que tomó posesión como concejal del PSOE en el Gobierno del Ayuntamiento de Lucena. La docencia andaluza perdía así a uno de sus mejores cuadros, licenciado en Filología Hispánica en la Universidad de Granda. Lucena, su ciudad natal, incorporó así a su Gobierno, al frente de concejalías como la de Cultura, Patrimonio Histórico, Turismo y Deportes a una de sus mentes más creativas e inquietas. Manolo fue concejal hasta ayer mismo.

Igual que dejó una huella imborrable en cientos de adolescentes de los centros en los que impartió sus asombrosas, imaginativas y espectaculares clases, la ciudad de Lucena ha quedado marcada por siempre por sus ideas y proyectos. La recuperación del legado sefardí lucentino y la incorporación de Lucena a la Red de Juderías, la potenciación de los maratones, o las cabinas llenas de libros en sus calles para que cualquier persona pueda cogerlos, el proyecto ‘Libros Libres’, forman parte de su legado como político, inseparable de su activismo cultural y social.

Manolo Lara fue eso, un agitador social y cultural, un activista de las letras y de la poesía: son muchos sus libros de poesía y los premios recibidos. Fue director de las colección de poesía 4 Estaciones. Fue actor en el aula de teatro de Lucena. Manolo era una imparable mente inquieta llena de creatividad, mucha creatividad. Su personalidad la llevó a la política, pero antes la había llevado, por suerte, a diferentes institutos, que vivieron la aventura de tener al joven profesor Manolo Lara. Manolo Lara hizo poesía su vida.

El profesor más creativo del mundo mundial

De nuevo año 2008. En cada clase, Manolo conseguía dejar embobados y atentos a sus alumnos y alumnas. A ninguno se dejaba atrás, de todos tiraba, tuvieran mejores o peores notas. Sus clases eran de altos vuelos. Tanto por su formato como por su contenido. Un día, Manolo le preguntó a un alumno cuál era su libro favorito. El alumno contestó que era Platero y Yo, libro que le obligaron a leer y resumir unos años atrás, en primero de ESO. Manolo le contestó con acierto: “Si Platero y yo es tu libro favorito, es que no te has leído otro libro en tu vida”. Entonces Manolo comenzó una auténtica revolución, la de la lectura. En el instituto empezó a leer, prácticamente, todo el mundo. Para ello utilizó todos los recursos posibles: concursos de lectura, en concreto de la saga del detective de novela juvenil Flanagan, creado por Andreu Martín y Jaume Rivera. Hacía ranking de lectura, organizaba recitales de poesía, obras de teatro, organizó una impresionante feria del libro, con grandes descuentos, después de sacarle la pasta a empresarios del municipio y Ayuntamiento. Manolo, con su atractiva personalidad, lo conseguía todo.

Manolo Lara también fue impulsor de Pelusa Cultura, las revista de los estudiantes. Estaba realizada con papel reciclado, un 0,8 por ciento de su presupuesto iba reservado a una ONG. En su primer número se presentaba como “una revista de información juvenil, editada y realizada por los alumnos/as y profesores/s del IES”.

Manolo fue energía y alegría,

transformada en creatividad,

con entusiasmo

y pedagogía.

Manolo Lara Cantizani será despedido, por última vez, en la Iglesia del Carmen de Lucena, el 28 de febrero, día de Andalucía. Hasta para morirse Manolo ha creado poesía. Le gustaba dedicar los libros con boli verde, porque eran los colores del Betis, su equipo, y los colores de Andalucía. Manolo era un hombre de luz.

El autor de este obituario es Francisco Artacho, periodista y alumno de Manolo Lara en el curso 2008/2009, en la clase de 3º-D en el IES de Benamejí, por aquellos entonces, sección del IES Nuevo Escala de Rute. Alumno y amigo eternamente agradecido a Manolo por cambiar el rumbo de su vida. Por darle luz y acabar de una vez con la oscuridad que en aquellos años todavía le ensombrecía de manera siniestra.

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