Como lluvia fina

Mila Ramos

No es sencillo resumir el trabajo de Mila en pocas líneas. Ni su constancia. Sí podemos decir que su último poemario es indisoluble de su trabajo en Mali, por ejemplo, de su militancia feminista-indiscutible- y de su memoria familiar, donde, naturalmente, las mujeres están muy presentes: la hermana, la madre…

“Todo es un desierto poblado”, nos dice Mila recordando a su hermana Gema que así tituló una exposición de fotografía. A Mila, por su trabajo, le recordó a esos mercados de Bamako, en Mali, por ejemplo, que “estaban tan llenos como vacíos”. “Todo tiene que ver con la soledad, aunque estés rodeada de gente”, apunta la autora, que habla también de un aislamiento general: “las calles están llenas de gente deambulando pero nadie sabe nada del uno o del otro”.

“Creo que en el libro trato de hablar de la soledad, pero también de la dificultad de encontrar el amor con mayúsculas”, nos dice la autora sentada en uno de los espacios de la Librería “La República de las Letras”, donde, en breve, presentará su libro y tendrá un encuentro con los lectores y lectoras.

El desierto del título dice Ramos que es una metáfora de lo inabarcable, como cuando Emily Dickinson habla de los océanos, “es difícil de explicar, indescifrable, puede ser la tundra o estar helado… al fin y al cabo, el desierto es la vida misma. Ésa que nos cuenta tanto entender”.

“También funciona como un espacio para intentar ubicarnos, aunque sea, a veces, devorador, depredador en ciertos contextos”.

Le preguntamos por el nombre de mujer que vertebra el libro: Aissata, y Mila nos dice que “Aissata son millones de mujeres, a las que hay que ponerles voz, que se salven aunque sea por la palabra, porque todo lo demás es oscuro”.

A veces llueve en el desierto, parece un milagro, y las Aissatas del mundo entierran sus chanclas en un barro efímero.

Mila Ramos ha escrito este libro para que no olvidemos que eso pasa.

Etiquetas
Publicado el
26 de mayo de 2021 - 06:00 h
stats