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Lo que explican los audios del accidente de Adamuz: “Es factible que el maquinista no se diera cuenta de qué pasaba atrás”

Infografía del centro de control y el tren accidentado.

Alfonso Alba

21 de enero de 2026 22:40 h

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“Es factible que el maquinista no se diera cuenta de qué pasaba atrás”. Joan Carles Salmerón es el director de Terminus, Centre d'Estudis del Transport, y experto en ferrocarriles. “Pasan muchas cosas en pocos segundos” y “el maquinista mantiene la calma. Demuestra profesionalidad”, asevera. Salmerón analiza los audios de las dos comunicaciones entre el conductor del Iryo y el centro de control de Atocha en Madrid. El maquinista informa que ha sufrido un “enganchón”.

El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón, ha manifestado que es “relativamente normal” que en el tren de Iryo accidentado el pasado domingo en Adamuz (Córdoba) no notasen el impacto del tren Alvia de Renfe. Barrón ha normalizado el hecho de que el maquinista del Iryo no supiese aún que el Alvia había chocado ya con los últimos vagones de su tren, porque el resto de vagones iniciales no se vieron afectados.

Joan Carles Salmerón concreta que en noche cerrada, a 200 kilómetros por hora y por el lugar en el que descarrilan los últimos coches del Iryo “veo factible” que “el maquinista no se diese cuenta qué pasaba atrás”. Los propios pasajeros que viajaban en los primeros vagones del Iryo lo aseveran.

“Ni nosotros fuimos conscientes” del impacto con el Alvia, relata en su cuenta de X Augusto Zunzunegui, uno de los pasajeros del Iryo, que viajaba en el coche número cinco, justo delante del seis, donde comenzó el descarrilamiento. “Es imposible que el maquinista se diera cuenta”, añade. “Cuando nos bajaron, no se veía el Alvia”, que quedó destrozado a unos 700 metros de distancia. Otro pasajero que se encontraba en el coche número cinco del Iryo corrobora ese relato y asegura que “a los pocos segundos de notar las sacudidas y ver cómo el coche seis se tambaleaba, pasó el Alvia a toda velocidad”. “No fue un choque, sino un roce”, sostiene. “A esa velocidad los dos trenes terminaron por desequilibrarse”.

“Es probable que el maquinista a nivel de sonido no escuchase nada”, insiste Salmerón. “Se da cuenta cuando falla la corriente”, explica. De hecho, es lo primero que comunica a Atocha, el “enganchón”. Salmerón detalla que el conductor se da cuenta de que algo pasa cuando pierde la corriente. Su pantógrafo logra la electricidad en contacto con la catenaria. La pérdida de corriente es algo que se nota inmediatamente.

El conductor, por tanto, no ha notado el choque de sus últimos coches con los primeros del Alvia. El centro de control responde que cortan el tráfico. Y rápidamente intentan contactar con el Alvia. Según Salmeron, desde el centro de control entienden que el Alvia “ha pasado”. El sistema de localización de trenes en el centro de control “funciona por cantones”. El cantón desde el que avisa el Iryo está en la estación técnica de Adamuz. “El tren Alvia en ese tramo ya estaba en rojo, ya había ocupado para ellos tanto el lugar donde estaba el Iryo como metros por delante”. Eso es lo que se ve en una de las primeras imágenes del ministro de Transportes, Óscar Puente, en el centro de control con los tramos de fondo.


El propio ministro detalla que “el maquinista del Iryo ni siquiera ve el Alvia porque está casi a un kilómetro y la zona está completamente a oscuras”. Los propios pasajeros del Iryo cuando abandonan el tren tampoco ven que al sur hay otro vehículo estrellado. “Yo entiendo que el audio genera confusión, pero lo que sí tenemos absolutamente determinado es el punto del impacto, que está mucho más atrás del punto de detención del tren. Por lo tanto, cuando el tren se detiene, el impacto ya se ha producido”, ha puntualizado.

“Y sabemos el gap que ha habido entre el descarrilamiento y el impacto. Se ha hablado de 20 segundos, ahora parece que el impacto es casi simultáneo, de menos de 9 segundos. El audio solo tiene un valor ilustrativo, sobre todo de que el maquinista no fue consciente de que había chocado contra otro tren y de que había descarrilado hasta que bajó del tren”, ha añadido el ministro.

El centro de control intenta contactar con el Alvia. Llama dos veces al maquinista, que no responde. Y una tercera a la interventora, que informa que se ha dado un golpe en la cabeza. La interventora dice que va a intentar hablar con el maquinista. En ese momento, Adif ya sabe que el Alvia está accidentado. La segunda comunicación con el Iryo comienza unos segundos después. En ella y tras un primer reconocimiento del tren, el maquinista del Iryo explica que su tren ha descarrilado. Pide el desplazamiento de equipos de emergencia para atender a los heridos y que se pare el tráfico en las vías de forma urgente. Su interlocutor en el centro de mando, que no es quien habla con la interventora del Alvia, le transmite que no hay trenes llegando. El Alvia se había cruzado con el Iryo y había descarrilado a cientos de metros de distancia minutos antes de esa llamada, solo unos segundos después de que lo hiciera el Iryo.

Este periódico ha intentado ponerse en contacto con maquinistas. No obstante, han decidido suspender “todas las intervenciones en medios de comunicación” después del “desgraciado accidente de Adamuz y los acontecimientos el martes con dos descarrilamientos en el ámbito de Rodalies y el fallecimiento de otro de nuestros compañeros”. Por eso, el Sindicato de Ferroviarios ha decidido convocar una huelga general.



La profesionalidad del maquinista

Joan Carles Salmerón asevera, según su experiencia, que los audios demuestran la “profesionalidad” del maquinista del tren Iryo. “Mantiene la calma en todo momento y demuestra profesionalidad”, señala. En siniestros de esta envergadura, “es fácil perder los nervios. Tiene 300 personas detrás y es su responsabilidad”, destaca. De la misma manera que el trabajo de los operarios que “hemos visto en las redes sociales”. Salmerón se refiere a los vídeos grabados por los propios pasajeros, que piden a todo el mundo que mantenga la calma y que sigan sus instrucciones, ya que “estamos entrenados para estas cosas”.

El presidente de la CIAF Ignacio Barrón ha detallado que se está investigando si hubo una rotura de soldadura en la vía, aunque ha precisado que las inspecciones de mantenimiento que se hacen regularmente detectan ese tipo de problemas, según informa Europa Press.

Igualmente, está pendiente de comprobarse si las muescas encontradas en la vía son una causa o consecuencia del accidente. También se investiga la rotura de varios tramos de la vía o el desprendimiento de la rodadura del Iryo.

Por otra parte, Barrón ha defendido la independencia de la comisión que preside, aclarando que no depende del Ministerio, sino que este solo le aporta recursos para ejercer las investigaciones. Por ejemplo, algunos materiales fueron custodiados ayer en su traslado a unas dependencias del Ministerio de Transportes para su posterior análisis.

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