'El Legado' reflexiona sobre el paso del tiempo al compás de El Cigala

El Legado de Axioma Teatro en la Feria de Teatro de Palma | MADERO CUBERO
La compañía almeriense Axioma Teatro presenta su último espectáculo donde la música del cantante flamenco hace que los personajes cobren vida como si de humanos se trataran

¿Y si pudieras volver atrás? ¿Y si la vida te diera una segunda oportunidad para cambiar el sentido doto? O tal vez, no. Quizás no lo aprovecharías y ese regalo de una nueva vida se convertiría en un replay de todos tus errores y aciertos hasta volver al mismo punto de partida. Tal vez alguien me nombre cuando me vaya. A la vida le debo la vida que me ha prestado.

En estas diatribas navega la obra de teatro El Legado, de la compañía almeriense Axioma Teatro, que vuelve a confiar en la Feria de Teatro de Palma del Río para estrenar su nuevo espectáculo. Con El Legado, Axioma Teatro cierra una trilogía de espectáculos que empezó con Azul, Bleu, Blue y que continuó con El Compromiso.

El Legado presenta ante los espectadores un microcosmo, un microuniverso que habla del paso del tiempo de la manera más cuidada y minúscula. Sus dos protagonistas no son humanos, pero sí las manos que los manipulan. Concretamente, Gloria Zapata y Paco Nicasio, que dan vida a dos entes en un espectáculo tan íntimo que logran conectar de manera perfecta con un público completamente en silencio. Ambos actores trabajan bajo la dirección de Carlos Góngora, autor del texto de la obra.

La obra de la compañía andaluza hace un recorrido de la etapa vital de una persona a través de sus dos personajes: llegar a "este mundo de más mil años", el conocimiento del amor y el nacimiento del primer hijo. El trabajo magnífico de los dos actores hace que los personajes cobren vida por sí mismos y el público se sienta reflejado con ellos, ya que los personajes protagonizan escenas de la realidad propia del ser humano.

Pero estos personajes también sufren a lo largo del espectáculo, como ocurre tras la muerte de uno de ellos. Toda una vida al lado del otro hasta que el fallecimiento de uno de ellos se produce en la más estricta soledad. Mientras, el otro personaje se encuentra sometido en una dura cadena de montaje en una fábrica. Al igual que le ocurría a Chaplin en la película Tiempos modernos, aunque llevado al realismo mágico.

Como mágica es también la música elegida para el espectáculo. Los momentos más lúgubres de la obra lo son aún más gracias a la magia y al sentimiento que transmite la voz de Diego El Cigala. Así, la compañía pone sobre el escenario tres de las canciones más íntimas del cantante flamenco: Lágrimas negras, Hubo un lugar y Cuba linda. Y, con ellas, se cierra el círculo de la intimidad en una obra que finaliza tal y como empieza. Aunque diferente.

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8 de julio de 2016 - 22:45 h