La Junta dice que los creadores podrán definir el C4 “muy pronto”

Imagen nocturna del Espacio Andaluz de Creación Contemporánea. MADERO CUBERO
El sector del arte contemporáneo denuncia la situación del Espacio Andaluz de Creación Contemporánea

Las principales organizaciones profesionales del sector del arte contemporáneo unieron esta semana sus voces para denunciar la situación del Espacio Andaluz de Creación Contemporánea, antes conocido como C4. La Unión de Artistas Visuales de Andalucía UAVA, el Instituto de Arte Contemporáneo IAC, Mujeres en las Artes Visuales MAV, el Consejo de Críticos de Artes Visuales CCAV y la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España ADACE recuerdan en una carta abierta dirigida a la Consejería de Cultura que el proyecto empezó a gestarse en 2004 como un espacio dedicado a la promoción de las prácticas artísticas contemporáneas. Transcurridos diez años, afirman, “y con la infraestructura ya finalizada, aún se desconocen aspectos sustanciales para su puesta en funcionamiento como son el decreto de constitución, los estatutos, el plan de usos, la dotación de equipamientos o el modelo de gestión. La única realidad palpable hasta el momento es la de un monumental edificio vacío cuyas obras han costado 27 millones de euros y que permanece cerrado y sin planes de actividad”.

Este jueves, la secretaria general de Cultura de la Junta de Andalucía, María del Mar Alfaro, afirmó que “las asociaciones muy pronto tendrán la posibilidad de participar en la definición del proyecto”. Sin dar un fecha concreta de cuándo se producirá dicha reunión y tras diez años desde que empezó a gestarse la idea del C4, ha dado a entender que esta es la primera vez que se hace una propuesta tan concreta de diálogo con el sector, “no solo de Córdoba, sino de muchos más sitios, porque este es un proyecto andaluz”, ha dicho.

Las asociaciones firmantes de la carta abierta son, de hecho, de ámbito regional y vertebran el sector tanto en Andalucía como a nivel nacional. Todas ellas expresan públicamente “su malestar ante la falta de definición del proyecto así como por la nula participación de la comunidad artística en su configuración. En una nota de prensa añaden que ”resulta paradójico que un centro que se denomina de producción y que ha de venir a responder a las necesidades de artistas e investigadores pueda establecerse de espaldas a la comunidad a la que pretende dar servicio. Desde los colectivos de arte hemos reclamado en reiteradas ocasiones a la Consejería la constitución de una mesa de trabajo que nunca ha sido abordada. Por medio de ella debería asegurarse la participación y el logro del máximo consenso entre los expertos e interlocutores del mundo del arte en la definición de este proyecto artístico“.

Motivo de especial preocupación resulta para la comunidad artística “la propia indefinición del centro”. Durante estos diez años, indican “la Consejería no ha logrado articular un solo documento conocido que sustancie las características del nuevo espacio de arte. Las únicas manifestaciones al respecto han venido siempre de la mano de los sucesivos consejeros de Cultura y no han ido más allá de declaraciones genéricas que lo sitúan como un espacio dedicado a la producción, investigación y exhibición de arte contemporáneo”.

Para los colectivos de arte, “la improvisación y la falta de proyecto artístico” han sido las pautas que han marcado en los últimos años el curso de los acontecimientos. En este sentido recuerdan que ya en 2010 el Consejero de Cultura del momento anunció la inminente contratación del director del centro sin mediar concurso ni convocatoria alguna que lo regulase. “Tras las protestas del sector, la Consejería hizo pública su intención de convocar un concurso apelando al Documento de Buenas Prácticas. Hasta el momento no se ha realizado convocatoria alguna ni constatamos aplicación alguna del documento”.

Las organizaciones del arte contemporáneo manifiestan en su comunicado que el Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte “no sólo regula la elección del puesto de director sino que configura un marco de actuación más amplio. A este respecto, el documento dispone que el Órgano de Gobierno que se instituya ha de establecer en los estatutos los objetivos de la institución y las reglas básicas de funcionamiento. Toda institución artística de titularidad pública, añade, deberá configurarse sobre tres órganos o estamentos con competencias y funciones bien definidas: Patronato, Dirección y Equipo Técnico”. Y manifiestan que el Documento de Buenas Prácticas, en estos momentos es el único documento con carácter constitucional genérico del arte contemporáneo con respecto a los equipamientos públicos relacionados con él y con un rotundo consenso en todo el sector, determina que el órgano colegiado de gobierno deberá ser el Patronato. Indica que dado el carácter técnico-científico de la institución y la conveniencia de mejorar su financiación, la administración titular delegará el gobierno de la institución en este órgano de gobierno.

Para el colectivo, se trata de una delegación de funciones basada en la confianza en la competencia profesional de los expertos y en la capacidad de la sociedad civil (coleccionistas, empresarios, patrocinadores, usuarios, asociaciones, colectivos etc.) de atraer fondos artísticos (donaciones, depósitos, convenios de colaboración) y de poder aumentar los recursos económicos de la institución. La composición del Patronato habrá de garantizar la presencia de representantes de la administración pública titular, de miembros de la sociedad civil y de expertos y científicos. Respecto a la dirección del centro, el Documento de Buenas Prácticas establece que la decisión sobre el nombramiento del puesto es responsabilidad del Patronato. Será éste, se afirma, quien deberá elaborar y hacer pública la convocatoria que regule el acceso al cargo. Una vez elegido el candidato idóneo por el Patronato, dicha elección se propondría a la administración responsable“.

Ante estas consideraciones las organizaciones del sector estiman “absolutamente necesario establecer vías de diálogo que puedan sacar al Espacio Andaluz de Creación Contemporánea de la situación de indefinición y falta de rumbo en la que se encuentra”. Un acuerdo, preconizan, “que desde la planificación, la racionalidad en las inversiones, la transparencia, la participación y las buenas prácticas pueda rentabilizar socialmente la importante inversión que se ha llevado a cabo. El sector del arte es consciente, por experiencia propia, del escenario de recortes que afecta a toda la ciudadanía aunque estamos convencidos de que la reducción presupuestaria no ha de traer consigo la desatención a los proyectos sino su reformulación desde unos planteamientos más austeros. En este sentido reiteramos nuestro ofrecimiento para lograr un consenso que siente las bases de una institución sólida, sostenible y participativa”.

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