'Fuente de la sabiduría': Scarpia pone el foco en las manchas y arrugas de sus vecinos

Óscar Corredera y uno de sus modelos.

El fotógrafo Óscar Corredera (El Carpio, 1976) expone estos días, en el marco del festival de arte contemporáneo Scarpia, un pedazo de la historia de la localidad de El Carpio: la que hay detrás de los ojos, las manchas y las arrugas de algunos de sus vecinos, los que está más cerca de la centena que de la edad de la jubilación.

Ellos son los protagonistas de Fuente de Sabiduría, una iniciativa que fue propuesta por Andrés García, fundador de la asociación fotográfica Enfoque 94, y que se puede visitar desde el pasado 30 de diciembre hasta el 7 de enero en la Sala de Exposiciones ‘Paqui Gavilán’ del Palacio Ducal.

El autor de las fotos explica que hacer este trabajo no sólo le ha servido para conocer un poco mejor a sus vecinos, sino también para descubrir donde radica parte de la fortaleza de la generación que ha vivido la Guerra Civil y las sucesivas crisis que han azotado a España y ahí siguen.

Como Rafael, que con 93 años todavía anda de un lado para otro con su Ford Focus, o Antonio, que presta su rostro al cartel de la exposición, y que, mientras posaba para Corredera, le contó aquella vez que, mientras trabajaba en mitad de la campiña, le alcanzó un cable de alta tensión que le reventó los pies. 

O como la primera modelo de este proyecto, su suegra, que le permitió captar sus trabajos pintando manteles, abriéndole al fotógrafo el prisma hasta captar el potencial que había en estos retratos si mostraban también las actividades que realizan los mayores. De hecho, si algo transmiten las imágenes, son la vitalidad y la actividad de unos modelos que siguen mirando al futuro a pesar de su avanzada edad.

Unos modelos que llegaron, en su mayoría, recomendados. El fotógrafo puso un post en Facebook y no tardaron en aparecer nietos e hijos que le gestionaron la cartera de voluntarios y voluntarias, que van de los 81 a los 93 años. Óscar, fotógrafo autodidacta, invirtió su tiempo libre en quedar con ellos e inmortalizarlos, algunos en color, otros en blanco y negro, si la foto o el encuentro así se lo pedía.

Así, entre foto y foto, Óscar se ha podido asomar un poco a las vidas de quienes posaban ante él. “Más que la fotografía, lo enriquecedor es la experiencia que vives. Uno no podía llegar y ponerse a echar fotos sin más”, cuenta el fotógrafo, que añade que, al principio, “estaban todos muy nerviosos”. “Las mujeres pedían que le avisara con tiempo para ir a la peluquería, y posaban con sus mejores galas y alhajas”, recuerda. 

De igual modo, el pasado jueves, en la inauguración, Óscar Corredera se reencontró con todos aquellos que posaron para su objetivo y con quienes los empujaron a participar en un proyecto intergeneracional de los que hacen ciudad y que está a la vista de todo el pueblo hasta el próximo 7 de enero.

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