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El fotoperiodista Gervasio Sánchez reivindica la vida que se abre paso en el horror de la guerra

El fotoperiodista Gervasio Sánchez reivindica la vida que se abre paso en el horror de la guerra

Alejandra Luque

10 de abril de 2026 20:00 h

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La vida. Tan efímera y cruel como fuerte. Hasta en los momentos más adversos, lucha por hacerse camino. En una guerra, casi todo es terror y muerte. Es el asesinato indiscriminado de personas con armamento firmado por aquellos países en los que las bombas no caen, pero que se benefician de ellas. La exposición Vida del fotoperiodista Gervasio Sánchez es un alegato a la vida que subyace en el horror de los conflictos. Por primera vez, este cordobés afincado en Zaragoza ha realizado una selección de hasta 69 fotografías -algunas de ellas, inéditas- para conformar esta muestra, comisariada por Gerardo Mosquera. La misma, además, está incluida dentro del Seminario Julio Anguita Parrado y este viernes ha contado con la visita de estudiantes de Bachillerato de los institutos Casiana Muñoz Turón, Fidiana, López Neyra y Ángel de Saavedra.

Vida es el reflejo de la supervivencia pura y dura. En la exposición solo aparece una persona fallecida, un joven víctima de un francotirador en Sarajevo en junio de 1992. El resto de las imágenes se centran en el esfuerzo de la población por seguir adelante entre la masacre, documentando lo que Sánchez considera “la única verdad incuestionable de la guerra”: las historias de las víctimas civiles. A lo largo de la sala dispuesta en el Centro de Arte Contemporáneo Rafael Botí, las imágenes de Gervasio Sánchez capturan momentos de vulnerabilidad y resistencia en diversas geografías y época. Así, el autor retrata a personas huyendo de la violencia en campos de refugiados y atravesando fronteras en África, Asia y durante la crisis de los Balcanes.

La muestra incluye, además, escenas de supervivencia en medio de hambrunas y bombardeos, destacando incluso “imágenes bonitas” que surgen en el caos, como niños jugando entre las ruinas -una imagen de cuatro menores con un columpio destrozado en la localidad de Mostar de 1996- o la dignidad del llanto frente a hogares destruidos.

De nuevo, el fotoperiodista ha utilizado su mejor arma, la imagen -de hecho, parafraseando al comisario de la muestra, Sánchez se reivindica como el poeta de la imagen- para denunciar que la existencia de las guerras no es casual, sino que responde a un “gran negocio” en el que participan gobernantes, banqueros y empresarios. Su crítica no distingue colores políticos y apunta directamente a la historia reciente de España. En esa línea, antes los estudiantes ha puesto de manifiesto que todos los gobiernos españoles desde la Transición han participado en el “vergonzoso mercadeo de la muerte” vendiendo armas, incrementando estas ventas incluso más cuando llegan al poder que cuando estaban en la oposición.

El fotoperiodista Gervasio Sánchez reivindica la vida que se abre paso en el horror de la guerra

En su análisis de responsabilidad, Sánchez también ha señalado a la ciudadanía, criticando la pasividad de quienes solo se indignan por la corrupción cuando afecta al partido contrario, guardando silencio ante las mentiras y las consecuencias de la industria armamentística cuando gobierna su partido preferido. Por ello, ha emplazado a los jóvenes a usar sus móviles en algo más “que enviar WhatsApps” y a consumir información rigurosa que les permita tener una actitud crítica ante lo que ocurre en el mundo.

Para Sánchez, es fundamental que este mensaje llegue a las nuevas generaciones, a quienes les ha pedido “ser duros con los duros y no con los débiles, porque eso es de cobardes”. Por ello, ha subrayado la importancia de estas visitas guiadas con jóvenes para concienciarlos de que, sin una movilización y una crítica dura hacia los comportamientos políticos, la sociedad seguirá “viviendo de las guerras de otros”.

Vida puede visitarse de martes a sábado, de 10:00 a 20:30, y los domingos y festivos, de 10:00 a 14:00.

El fotoperiodista Gervasio Sánchez reivindica la vida que se abre paso en el horror de la guerra
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