Eléctrico Leiva

Leiva, en su concierto en La Axerquía | MADERO CUBERO

Como un huracán. Como una tormenta eléctrica que contagió pero que no explotó. Con su Espíritu de los toreros y acompañado de su “puta Leiband”, Leiva asedió el Teatro de la Axerquía este sábado para presentar su último disco, Monstruos. El cantante madrileño, ex de Pereza, regresó así a Córdoba dos años después de su última visita, cuando actuó en el Festival de la Guitarra. En su segundo concierto del tour Monstruos, Leiva ofreció una actuación en la que no sólo dejó sobre el escenario su nuevo disco, sino que recordó los principales temas de sus dos anteriores trabajos en solitario y rindió un pequeño homenaje al grupo que se lo dio todo, Pereza.

Como estaba previsto, Leiva apareció enfundado en sus jeans negros, acompañado de su tradicional camisa y, cómo no, de su sombrero distintivo. Sin saludar y sin previo aviso, irrumpió en el escenario a la vez que El último incendio, tema con el que da comienzo el disco. Este último álbum no es un disco dramático, ni un tributo edulcorado al amor. Al contrario. Quizás sea el disco que menos habla del sentimiento romántico, aunque sí hay canciones en las que éste se convierte en protagonista, como sucede con Sincericidio. SincericidioEste juego de palabras le sirvió a Leiva para convertir el tema en single principal del disco, un western en el que se aprecia su esencia rockera y con el que describe el amor más suicida (Te quiero cuando me destrozas/ te quiero con indecisión/ te quiero con las alas rotas aunque no haya explicación).Te quiero cuando me destrozas/ te quiero con indecisión/ te quiero con las alas rotas aunque no haya explicación

https://youtu.be/QXT-C4U946E

Monstruos es, más bien, un álbum combativo con el que solista ha querido luchar contra sus fantasmas y sus monstruos, aquellos que le han atizado durante toda su vida. Así, el músico puso sobre el escenario canciones como Electricidad o MedicinaMedicina, temas que ahondan en las traiciones (No eras lo que vendías y voy a demostrártelo), en las mentiras y en la pérdida de confianza (Toda esa puta electricidad era una mentira más de lo que fuimos).

Leiva fue desmenuzando poco a poco todo su disco. Pero sin prisa. Como ocurre con las canciones Guerra Mundial, La lluvia en los zapatos y Dejándose caer. Éste es, quizás, uno de los temas más significativos de Monstruos, donde un silbido inicial se guitarriza y se convierte en un instrumento más. Así, la primera parte del concierto se centró en recordar los comienzos en solitario del artista.

Monstruos surgió por avatares del azar. Podría haberse llamado de otra manera. Habría sido así de no haber “intervenido” el artista Dani Martín. Sin ningún atisbo de vergüenza, Leiva reconoció ser “muy malo” a la hora de saber si una canción es buena o mala. Pero, una noche, Dani Martín le aseguró que el tema que da nombre al disco era una de sus mejores canciones. Y gracias a él, anoche Leiva presentó Monstruos.

Leiva revivió los mejores temas de Diciembre y Pólvora, sus dos primeros discos en solitario. El tributo a Diciembre lo dejó en manos de Miedo, tema en el que se aprecia la influencia que supuso el éxito de Aviones, su último trabajo en Pereza. Con Diciembre, Leiva perdió la virginidad discográfica en solitario. Y de qué manera. Este disco lo catapultó a la fama, agotó las entradas en casi los 70 conciertos que ofreció y lo llevó por vez primera a actuar en París.

Sin embargo, y aunque Diciembre sembró lo que hoy Leiva va cosechando, Pólvora supuso un éxito mayor, tanto personal como profesional. Tal y como él lo define, con Pólvora consiguió un rock más personal. Y así lo recordó en su concierto en La Axerquía, con temas como Mi mejor versión, Los cantantes, Ciencia ficción, Mirada perdida y el éxito rotundo Terriblemente cruel.

Pero, ¿quién sería Leiva sin Pereza? Posiblemente, no la misma persona. Con Rubén Pozo fue forjando cada una de las aristas que hoy se ven en Leiva. Por eso, las canciones Como lo tienes tú y Animales lo perseguirán siempre. Él lo sabe. Y más hincapié hizo en la presentación de Windsor, de cuyos versos aseguró “no poder desprenderse” por el cariño que supone recordar el momento en que los escribió. Y sin querer olvidar quién fue, Leiva se despidió de La Axerquía con Lady Madrid, aquella mujer de los pitillos ajustados que ponía a la peña de pie. Al igual que lo consiguió anoche este flaco de la Alameda de Osuna.

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