'Dios tiene vagina': Vértebro, de la Pascua a la Feria

Ensayo de la obra "Dios tiene vagina", que la compañía Vértebro estrena el 27 de septiembre

Cuando la compañía cordobesa Vértebro se baje del escenario el próximo 29 de septiembre y termine su representación de la obra Dios tiene vagina, el concepto de Dios y de identidad seguirá cambiando y adaptándose a los tiempos. Esto no es una opinión, sino un hecho para Juan Diego Calzada, una de las tres patas -las otras son Nazario Díaz y Ángela López- sobre las que se sustenta este grupo de teatro, que está a punto de presentar la primera parte de su Díptico sobre la identidad.

Es, además, una coproducción, ya que han contado con el apoyo del Terrassa Noves Tendències, donde estrenan a final de mes. Todo ello, a partir de una idea que nace en 2013 y que, en su camino hacia un título tan potente como Dios tiene vagina ha ido haciendo pequeñas paradas, llamadas Pregones y Peregrinaciones, que han servido para investigar el leit motiv de la obra. Esto es: lo casual de nuestros géneros e identidades y el peso de los ritos y tradiciones en nuestra formación, entre otros aspectos.

“Es una obra que bebe mucho del folclore andaluz y el imaginario nuestro. En este sentido, es una celebración nutrida de nuestro imaginario”, afirma Nazario Díaz, que explica que sobre el escenario serán ocho personas, incluidos los padres de los integrantes de Vértebro y la iluminadora Ana Rovira, parte esencial también de un espectáculo concebido con especial cariño en la vertiente sonora, musical y rítmica.

Poco más quieren decir del mismo a falta de unas semanas para que se estrene, salvo lo que parece obvio: que tienen ganas, muchas, de estrenarlo en Andalucía. “Es que hay ciertos códigos que se van a sentir más propios”, remarca Ángela. Esos códigos son claros en una obra que, según el director, pretende trazar “un viaje desde la Semana Santa, como tradición folclórica más introspectiva, hasta la parte más festiva, que es la Feria”, y reflexionar por el camino sobre un mantra: “La identidad, y por lo tanto la deidad, la podemos imaginar y la podemos inventar, y finalmente la representamos”.

Apropiación de las tradiciones pero desde el respeto

Todo ello trabajado, según cuenta Vértebro, desde el absoluto “respeto”, sin intención de escandalizar ni de aportar una visión subversiva de unas tradiciones que reclaman como propias. “No esperamos ningún arrebato mojigato, porque está trabajado desde el respeto y no hay nada que se haya hecho con voluntad de ofensa”, dice Ángela. “Yo creo que el título es poético. Si quisiéramos escandalizar, hubiéramos usado otras palabras como coño, y nunca hemos querido usar esa terminología”, sentencia Calzada.

Lo que sí reconocen es que la campaña de Hazte Oír sobre los niños que tienen pene y las niñas que tienen vulva les pilló por sorpresa, puesto que ellos ya estaban trabajando justo en demostrar lo contrario, que la identidad y el género son meras construcciones, al igual que Dios, y que tener vagina ya no es exclusivamente un asunto femenino.

“Al final no deja de ser una metáfora de la permeabilidad y de esa deidad que no tiene fin. Porque nosotros terminaremos la obra y esa deidad y esas identidades seguirán cambiando”, concluye Calzada antes de volver a los ensayos de Dios tiene vagina.

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