Cultura inicia la declaración BIC del conjunto arqueológico Cerro Boyero

El delegado de Cultura señala en un plano.

La Junta de Andalucía ha incoado el procedimiento para inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural (BIC), con la tipología de zona arqueológica, el conjunto arqueológico denominado Cerro Boyero, en la localidad cordobesa de Valenzuela.

El delegado de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, Francisco Alcalde, ha subrayado la “importancia de este trámite administrativo, que va a reforzar la protección con la que ya cuenta este enclave y va a representar un impulso a la cultura, el turismo, la investigación y el emprendimiento en Valenzuela y en toda la comarca”.

Este conjunto arqueológico constituye un cerro amesetado, situado al sur del actual núcleo de población de Valenzuela, con un rango cronológico que abarca desde el final del Bronce hasta la Edad Media. La Edad del Hierro, con la cultura ibérica, supuso la etapa de mayor esplendor del asentamiento.

Se trata de una ciudad ibérica fortificada, con una superficie que supera las 17 hectáreas, asentada sobre una meseta inclinada hacia el norte y con una línea de muralla que se distingue en sus perfiles norte, este y sur aprovechando en su conjunto los desniveles propios del terreno. El recinto fortificado original parece que sufrió una ampliación en época romana hacia el este, donde hay testimonios de la existencia de cisternas o silos de época iberoromana.

Alcalde ha destacado las dimensiones del yacimiento, que “nos hace pensar en la importancia del mismo dentro del patrón de asentamientos de época ibérica, en un medio natural encuadrado entre campiñas altas y medias del Guadalquivir, donde los asentamientos de grandes dimensiones como este, limitaban el territorio y controlaban las vías de comunicación, mediante un entramado de conexión visual que facilitaba el control del territorio”.

La posición que ocupa el conjunto arqueológico es un accidente geográfico realmente privilegiado, pues constituye uno de los puntos más elevados de toda la zona con amplia visibilidad hacia todos los puntos cardinales, lo que marca la importancia del enclave tanto en la historia, como en el paisaje actual.

Desde su cima se puede contemplar la localidad de Porcuna (Jaén) o el yacimiento de Torreparedones en Baena (Córdoba), así como un gran número de yacimientos arqueológicos. El hábitat de Cerro Boyero está atestiguado a través del material cerámico superficial desde el bronce final, pasando por el período orientalizante, la época ibérica, romana y medieval.

Las condiciones para la defensa y habitabilidad de Cerro Boyero son inmejorables, ya que a la posición geoestratégica hay que unir sus características topográficas mediante laderas con fuertes pendientes que terminan en una amplia meseta, ligeramente inclinada hacia el norte, de excepcional visibilidad. A ello hay que añadir la existencia de manantiales de agua en las laderas y terrenos aptos para el cultivo.

Los materiales en superficie revelan una ocupación humana que se remonta al menos hasta el Bronce Final Precolonial, aunque no se descarta un poblamiento anterior que podría alcanzar la Edad del Cobre. Aparecen fragmentos de cerámica modelada a mano, de superficies bruñidas y carenadas.

Están también presentes los materiales característicos del Bronce Final reciente y Período Orientalizante con cerámica fabricada en torno, de pasta gris y otras pintadas a bandas con motivos geométricos, entre los que sobresalen las bandas horizontales, líneas sinuosas verticales y círculos concéntricos atravesados por secantes diametrales.

Estos motivos están compuestos con policromía rojo-negro, siendo frecuente el empleo de engobe. Junto a estas cerámicas a torno existen otras a mano, de superficies toscas, que presentan una decoración impresa o incisa, así como decoración plástica aplicada.

RELIEVE ANTROPOMORFO IBÉRICO

En el año 2002 fue dado a conocer el hallazgo casual de un relieve antropomorfo ibérico y parte de una inscripción en piedra, localizados en un área muy próxima a la zona fortificada. El relieve conserva la mitad del rostro, visto de frente, de un varón barbado y desnudo, con cuello casi completo, hombro correspondiente y parte del pecho. Se labró en un bloque monolítico que pudo pertenecer a la fachada de un edificio.

En cuanto a la inscripción, lo hace en un bloque de forma trapezoidal, con una cara cóncava, que es donde se dispone el epígrafe, apreciándose dos líneas de escritura con seis signos perfectamente identificables y otros tres incompletos.

Las dimensiones del yacimiento, el amplio espectro cronológico documentado y la abundancia de material superficial, así como el deterioro continuado como consecuencia de las labores agrícolas, constituyen razones suficientes para proceder a la catalogación del sitio como Zona Arqueológica.

Por otro lado, el asentamiento ofrece grandes posibilidades para el conocimiento de la realidad de la comarca, que adolece de secuencias estratigráficas con las que conocer su devenir histórico, en especial aquellas encuadradas desde la protohistoria a la romanización.

Por último, Alcalde, ha argumentado que “toda esta riqueza patrimonial, arqueológica, histórica y antropológica, ha motivado acertadamente --previo informe favorable de la Comisión Provincial de Patrimonio-- la resolución de la Dirección General de Bienes Culturales, a incoar el procedimiento aludido para la inscripción de tan importante enclave en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como BIC, con la tipología de Zona Arqueológica”, que va a significar para el municipio de Valenzuela “el reconocimiento de su gran riqueza cultural”.

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