Y Boronía se hizo bits en Internet

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La revista cultural cordobesa arranca un nuevo camino en la Red

Apunten, lectores. Tres uves dobles, punto, boronía, punto, es. Escriban eso en la barra blanca que tienen un poco más arriba, donde pone www.cordopolis.es y salgan de aquí para asomarse a la traslación a Internet de una de las revistas clave de Córdoba en los últimos 30 años. Sí, premio: Boronía. La publicación se está adaptando a su nuevo hábitat. Dejar la celulosa y pasar a las pantallas cuesta un poco. Por eso, Gabriel Núñez Hervás, padre de la criatura, le está dejando unos días para que se aclimate al nuevo universo de dos dimensiones y se haga a los nuevos aires antes de empezar a cebarla de temas. Porque de eso no le va a faltar.

Como en las buenas historias, la web de Boronía va a empezar por lo último. Y lo último de la cabecera fue la intensa, estrecha y básica relación con Morente. El cantaor protagonizó el último renacimiento de la revista; y su fallecimiento dejó un poco huérfana a la Boronía resucitada, que volvió a asomarse a su alma en un par de ediciones posteriores. Y lo mismo ocurre en la web recién nacida, dedicando su foto de portada al tercer aniversario de la muerte de Morente.

Pero el número sexto de su segunda época sigue cociéndose lentamente, como buen producto de la filosofía slow. El título de este nuevo número es Te lo juro por la crisis pero en el largo -larguísimo- año de preparación ha ido cambiando su filosofía inicial. Así que todo, incluido el título, es susceptible de variaciones. En todo caso, el cambio de fondo ya ha ocurrido y de una postura más ensayística se ha ido pasando a un mayor contenido cultural. Todo, de la mano de dos docenas de nombres propios internacionales que van a participar con sus obras.

Pero Boronía no va a perder el espíritu respondón, malencarado y cabreado que inseminó la idea original. Una revista que, hija de su tiempo, haga a todos caer de un burro a base de hostiazos a golpes del mamporro de Cristóbal Ruiz. Este guionista, bregado en la televisión, ha destilado como como escritor y dibujante un bestiario psicológico de políticos, banqueros, periodistas y nobles, retratados a chorro de bilis y paleta gráfica. Cristóbal Ruiz dispara también con su pluma. Balas literarias de estilo directo, mordaz, muy amargo, muy desesperanzado y muy desesperado. Y, por supuesto, todos los títeres sobre los que escribe, pululan a su alrededor sin cabeza.

Siguiendo la estela zigzagueante y cabrona de la actual financiación de los medios de comunicación, Boronía se planteó apostar por el crowdfunding, pero para Gabriel Núñez, el concepto capitalista de esa fórmula no encajaba con el tono respondón y de ceño fruncido de la revista. "Por suerte, dimos con la gente de

www.mymajorcompany.es", cuenta el director de la revista. "Ellos entendieron perfectamente el proyecto y nos van a permitir aplicar un sistema en el que no se siga la clásica escala de aportaciones y recompensas. Además, ellos lo harán mucho mejor que nosotros", continúa Núñez Hervás. La campaña comenzará el próximo mes de enero.

Bien lo merece. Todo sea por tener de nuevo un buen tocho de Boronía en las manos. Y en papel, que mola más.

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