Bill Laurance: “La libertad es lo que te permite encontrar tu propia voz”

El pianista británico Bill Laurance | BUTELO

El pianista británico Bill Laurance tiene voz y maneras suaves. A pesar de que la entrevista pactada no se le había notificado, la acepta con sumo gusto en cuanto termine la prueba de sonido, que se alarga más de la cuenta. Es normal, teniendo en cuenta el nivel de aparataje con el que viaja el músico, que necesita solo para él un piano clásico, un piano eléctrico, un teclado Fender Rhodes y un sintetizado Moog, que ecualizará uno a uno de manera extremadamente educada con el técnico de sonido.

Con menos de una hora por delante para que empiece el brillante concierto con el que Laurance clausuró el Qurtubajazz en el Teatro Góngora, el pianista se pone en manos del periodista. Laurance, cuya música comprime la pulsión armónica de un pianista clásico dentro del repertorio expansivo del jazz contemporáneo, es un científico del sonido amable. Su música puede ser bella, distante o agresiva, pero siempre tiene una placidez cinemática. Él, por su parte, es un tipo tranquilo y un gran conversador.

También un sujeto político activo, como hará notar en la entrevista y en el concierto. Laurance no elude su responsabilidad como ciudadano británico de explicar a su público cómo le afecta a él y a los miembros de su banda -el bajista británico, Jonathan Harvey, y el baterista lituano Marijus Aleksa- el Brexit y ese sentimiento extracomunitario al que se ha visto abocado por las decisiones políticas. Un sentimiento que no duda en volcar sobre el piano.

PREGUNTA. Sé que no es tu primera vez en Andalucía, creo que estuviste hace un par de años tocando en Sevilla. ¿Cómo te sientes frente al público andaluz?

RESPUESTA. La verdad es que me encanta. Cuando tenía 16 años vine a Córdoba. Estaba viajando. Nada que ver con la música. Y encontré la Mezquita. Fue increíble. Y a medida que iba más hacia el sur, sentía la influencia norte africana, con el flamenco y tal. Lo cierto es que siempre he sido un gran aficionado del flamenco, y pude visitar también Sevilla y Granada. Y hoy he vuelto a pasar por Córdoba y he vuelto a ir a la Mezquita.

P. ¿Y qué tal la has visto?

R. Oh, ha sido increíble. He sentido que no hay mejor representación de dos fes cohabitando en el mismo espacio. Un espacio de armonía.

P. Es curioso que hayas sentido eso. Justo estamos en medio de un litigio sobre quién debería tener la titularidad del templo, si corresponde al Ayuntamiento o a la Iglesia.

R. (Se ríe) No tenía ni idea. Cuando tenía 16 fui al Museo que hay en La Calahorra y aprendí que Córdoba fue una de las primeras ciudades que pudo albergar distintas creencias en el mismo espacio de manera exitosa. Yo no soy religioso, pero estar en un sitio donde todas las fes convergen me ha encantado.

P. Entiendo. Hoy además es un día muy triste para los religiosos del jazz. No sé si sabes que Roy Hargrove, que tocó en la primera edición de Qurtubajazz, ha fallecido.

R. (Súper sorprendido) No lo sabía. Guau. Increíble. Es una demostración sobre lo frágil que es la vida (chasquea un dedo). Hoy estás aquí y de repente te has ido. Él era una llama candente. Siempre vivió al máximo. Al límite todo el tiempo. Es muy triste tío. Recuerdo que cuando íbamos de gira con Snarky Puppy al principio, RH Factor era una escucha obligatoria en la medida en que queríamos construir nuestro sonido. Lo escuchábamos de manera religiosa. Fue un pionero a su manera. Un pionero, sin duda. Un espíritu único.

P. Has venido con una pequeña banda. Solo sois tres miembros en el escenario. Pero con una cantidad enorme de equipo y tecnología. ¿Es la tecnología muy importante en tu música?

R. Sí que lo es. Nunca dejo de buscar cosas nuevas y explorar. Y ahora siento, más que nunca, que la tecnología es una parte relevante de nuestras vidas, al tiempo que es ineludible. Me gusta hacer todo el trío de piano, con el bajo y la batería. Pero también me gusta ir más allá. Me gusta todo el espectro, más que una única cosa. Creo que además la tecnología me ayuda a dar forma a todas las ideas de mi cabeza. Siempre estoy pensando en el futuro y buscando sonidos que no he escuchado antes, y creo que la tecnología es una gran ayuda para lograrlo.

P. Y sin ella, casi necesitarías una orquesta entera para trasladar tu música.

R. (Se ríe) Sí. De hecho estoy trabajando en una pieza que combina la orquesta y la tecnología. Lo mejor de los dos mundos.

P. Si tuvieras que elegir, ¿qué tendría más peso en tu música, tu educación en música clásica o tu apetito jazzístico?

R. Es una buena pregunta. Yo diría que estoy en medio, de alguna manera. He crecido como una pianista clásico. Tengo un título, he dirigido a orquestas y tengo una profunda experiencia en la música clásica. Pero abandoné ese mundo y me sumergí en el jazz y la improvisación y fue increíble. Creo que uno no existe sin el otro. Es como el ying y el yang. Dependo por igual de ambos, pero quizá la parte jazzística esté más presente porque es más libre. Y siento que la libertad es lo que te permite encontrar tu propia voz. Aunque la atención a los detalles que hay en la música clásica no se encuentra fácilmente en otros géneros. Sí. Me gusta el combo.

P. Además, te rodeas de jóvenes talentos, como Marijus Aleksa. Eso también te define como músico, ¿no?

R. Sin duda. Y estos tíos son increíbles. Llevo tocando con ellos casi un año. Estamos los tres interesados en la tecnología pero nos pone tocar a pelo. Así que hay un equilibrio. Nos gusta tomar riesgos y lo que necesitas en el escenario siempre es una banda en la que puedas confiar. Por al final, lo que quiere el público es que nos sorprendamos los unos a los otros. Estos tíos logran eso de manera fácil.

P. Bajo mi punto de vista, Londres y Reino Unido se ha convertido en uno de los puntos más calientes en lo que a jazz se refiere. Tienes una generación nueva, con artistas jóvenes como Nubya Garcia, Moses Boyd, Joe Armon-Jones... ¿Cómo ves esta nueva comunidad de artistas?

R. Tienes toda la razón. Es increíble ver cómo han aparecido estas bandas. Hubo un tiempo en el que la sensación era que el jazz estaba muriendo. Y en realidad solo estaba cambiando. El jazz siempre está cambiando. La belleza del jazz está en eso. Creo que ahora, más que nunca, hay un renacimiento en la música independiente surgida a partir de la improvisación. La gente quiere además verla en directo. Para mí fue increíble, la primera vez que fui de gira con Snarky Puppy, ver la reacción del público en Asia, en Sudamérica... Ver este hambre universal por ver a bandas improvisar en directo. Y ahora mismo Londres es un sitio increíble para esto que hablamos. Es un sitio en el que el público está ahí, empujando a las bandas. Me siento más inspirado que nunca.

P. Es curioso, porque empezaste Snarky Puppy con Michael League y con más miembros americanos. Quizá hoy en día podrías montar un Snarky Puppy solo con músicos británicos.

R. Sí. Sin duda. Estoy a punto de editar mi quinto disco, que básicamente va de mí mismo tocando diferentes teclados y pianos, pero el siguiente, tras éste, pero el siguiente va a ser con Marijus Aleksa y Jonathan Harvey, y una sección de cuerdas y mucha tecnología involucrada.

P. ¿Y qué te inspira hoy en día?

R. Sabes, hoy creo que es muy importante ser políticamente activo. No solía estar muy involucrado en la política, pero con el clima y con los retos que afronta el mundo, me siento muy inspirado por estas cosas que están pasando. Y siento que además estas cosas han cambiado la composición de mi pensamiento y ahora trato de encontrar una voz en medio de todo lo malo que está pasando. Siento que ya me he hartado de ser un sujeto pasivo. Y ahora tengo que actuar porque creo que tenemos una responsabilidad como representantes de nosotros mismos y también de nuestro país. El mundo está cambiando de forma tan dramática.

P. El jazz, además, siempre ha sido militante.

R. Al 100 por 100. Desde la esclavitud hasta las iglesias de Norte América. Experimentar eso en las iglesias fue toda una experiencia para mí. Ver cómo la música se convertía en fe... Creo que, para tener una voz, hay que ser apasionado. Lo que realmente te importa, de eso se trata. La verdad es que yo antes escribía canciones sobre montañas bonitas o paisajes. Y ahora, de lo que quiero escribir es sobre cosas que me hagan sentir que la vida importa. Que la vida es algo preciado. En fin. Hemos perdido a Roy Hargrove hoy mismo. Pestañeas y la gente desaparece.

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