Belalcázar recoge firmas para que no se caiga su Castillo

Panorámica del castillo de Belalcázar.
El municipio cordobés recurre de nuevo a la ciudadanía para evitar el derrumbe de este monumento del siglo XV

Andalucía ocupa el segundo puesto en la Lista Roja del Patrimonio de la asociación Hispania Nostra, que enumera las comunidades autónomas con mayor patrimonio arquitectónico en riesgo. En concreto, Andalucía cuenta con 83 casos y el Castillo de Gahete o de los Sotomayor, en Belalcázar, es uno de ellos. Y los habitantes de este municipio cordobés llevan clamando desde hace más de 10 años la pronta remodelación y restauración del Castillo por miedo al derrumbe.

Pero, ¿cuál es la situación del Castillo de Belalcázar? Y, sobre todo, ¿por qué se ha llegado a esta situación? El recorrido histórico comienza a finales de 2004, cuando la asociación Amigos de Belalcázar, villa de monumentos consigue 5.286 firmas para solicitar a la Junta de Andalucía, al Gobierno Central y a las entidades competentes la intervención necesaria. Ante la ausencia de respuesta, en septiembre de 2005 la asociación envía más de 600 postales a la titular de cultura de la Junta de Andalucía por aquel entonces, Rosario Torres. De nuevo sin respuesta. La asociación no cesa en su empeño y en marzo de 2006 inicia otra campaña en la que recoge más de 500 firmas de 115 ciudades diferentes. Además, la asociación Baética Nostra Andalucía se sumó a la causa remitiendo una carta a la Consejera de Cultura en la que pedía la compra o la expropiación del Castillo.

Tras esta lucha infructuosa, comenzaba la trifulca política. En noviembre de 2006, Izquierda Unida presentaba en el Parlamento andaluz una proposición no de ley en la que pedía a la Junta la compra del inmueble. Sin embargo, los votos en contra del grupo socialista hicieron que ésta no prosperase. No obstante, un mes después, la consejera anunciaba el inicio de las negociaciones de compra. En el mes de mayo, la asociación había remitido de nuevo un millar de postales al presidente andaluz, Manuel Chaves, y 629 firmas al Ministerio de Cultura.

Finalmente, la Junta de Andalucía compraba el Castillo el 14 de enero de 2008 por un valor de 1.894.000 euros. En la escritura, la por entonces directora general de Patrimonio de la Consejería de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía, Isabel Mateos, anunciaba la restauración del Castillo dentro del marco del Plan de Arquitectura Defensiva de Andalucía (PADA). Se ponía fin así a unas negociaciones que comenzaron el verano de 2007. Todo era fiesta en Belalcázar y, durante un fin de semana del mes de mayo, rindieron tributo a toda la historia del Castillo, con pasacalles y mercado medieval incluido. Pero a la lucha de conseguir que alguna institución se hiciera cargo del Castillo le ha seguido otra, cuanto menos, complicada: que la restauración se lleve a cabo.

Tras un estudio de las patologías del Castillo, meses después de la compra, se realizaron los trabajos de desescombro y de limpieza del interior del Castillo, el vallado de las parcelas, el tratamiento del arbolado existente, la excavación arqueológica con el fin de retirar todos los rellenos existentes en el patio y dependencias adyacentes, la recuperación de los niveles de solería y el vaciado de las posibles estancias soterradas.

En 2010, la Consejería de Cultura preveía contar para 2011 con un proyecto de ejecución sobre el Castillo, documento que permitiría acometer una primera intervención de restauración del conjunto arquitectónico. Mientras tanto, se iniciaron trabajos de topografía, fotogrametría, fotografía y levantamiento del estado del recinto y del Castillo. Hasta ese momento, la Junta de Andalucía llevaba invertidos 2,1 millones de euros (1,9 corresponden a la compra).

Dos años después, la Junta de Andalucía recoge en su presupuesto para 2013 una partida de 1,5 millones de euros para iniciar las obras de restauración del Castillo, con el objetivo de poner en valor el edificio y adecuarlo a su visita turística. Con ese presupuesto se preveía un recorrido exterior para ver su fachada, el acceso interior por la plaza de armas, salas expositivas y la rehabilitación de la torre del homenaje, que mide 48 metros de altura. Esta nueva inversión incluía la rehabilitación de un pequeño caserío existente junto al Castillo, para su uso como centro de recepción.

No sería hasta finales de 2014 cuando la Consejería de Cultura comenzara las obras del recinto amurallado que rodea al Castillo. De nuevo, una inversión de 60.00 euros. El objetivo era consolidar los muros, donde faltaban piedras que se habían ido desprendiendo por el paso del tiempo. Aunque esta actuación se llevó a cabo con urgencia por miedo al derrumbe, el alcalde recordaba a la Junta que acometiera la inversión que prometió en 2008. Y, desde esa fecha, hasta hoy. Es por ello por lo que Belalcázar recurre a la plataforma Change.org para recoger cuantas firmas sea posible, dirigidas de nuevo a la Junta de Andalucía.

El Castillo de Belalcázar data del siglo XV y en 1985 fue declarado bien de interés cultural. En su interior, ahora en ruinas, yace soterrada la historia de un municipio que ve peligrar uno de sus mayores emblemas, situación resultante de los vaivenes políticos y económicos.

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