BeGun: “He vivido lo mejor y lo peor del mercado de la música en estos 5 años”

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“Tengo que entregar un EP mañana y se me complica la tarde. ¿Te viene bien que hablemos a las dos?”. Gunsal Moreno, BeGun, atiende por teléfono desde su estudio en Barcelona y se muestra encantado de hablar. De hecho, sorprende la locuacidad y naturalidad con la que charla el productor de Amma, uno de los discos de música electrónica más serios y sorprendentes editados en España en los últimos tiempos, sobre todo por su propia naturaleza.

Hablamos de un disco conceptual, que habla sobre un problema de triste actualidad y que contiene la banda sonora de una película pero que ocurre a diario en nuestras costas: La travesía vital y espiritual de las mujeres que vienen a España y acaban siendo mercancía sexual o esclava en manos de las mafias. Un disco que traza un espacio imaginario capaz de combinar la dureza rítmica de los ritmos de baile contemporános con la riqueza instrumental del continente africano, y que todo ello sirva de base para que BeGun inserte capas de melodías que en la charla calificará de oníricas.

Sobre la creatividad, el mundillo de la música, la apropiación cultural o su episodio con Donald Trump charlará durante media hora, antes de volver al estudio. Este sábado, sin embargo, lo que ha hablado ha sido su música como invitado en el Electronic Lunch que se ha celebrado en el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A). También nos ha cedido una Playlist con música que le interesa, y que se puede escuchar en este enlace.

PREGUNTA. Estás últimamente disparado editorialmente. En los últimos meses has sacado tres Eps distintos. ¿Esto responde a la etapa que pasaste en la que estuviste un poco desaparecido?

RESPUESTA. Bueno, en general la música tiene sus tiempos y las cosas hay que dejarlas respirar un poco. Amma ha tenido un recorrido de un año, más o menos. Hemos hecho bastante ruta presentando el directo audiovisual, con la película y las canciones. Y yo soy de la opinión de que la escena ha cambiado mucho, y ahora las nuevas generaciones van muy a full, y necesitan sacar un tema cada semana. En la electrónica, creo que se da un poco más el caso de generar un respiro, desaparecer un poco del mapa para volver a aparecer con nuevo material. Es difícil estar siempre al pie del cañón o en primera línea de fuego. Es complicado porque el cuerpo necesita un poco de relax, parar un poco y crear nuevas cosas y generar stock.

P. Sí. Aunque yo me refería más al parón que tuviste antes de sacar Amma. Precisamente, entiendo que el punto y a parte lo ha marcado ese disco, y a él le han seguido varios Eps que demuestran una creatividad estupenda.

R. Pues muchas gracias.

P. Sigues manteniendo un componente de inspiración, digamos étnica, aunque no sé si es la palabra apropiada.

R. Sí. La música se mueve en ese terreno más orgánico y menos cuadriculado y sintético. Más que étnica, yo, hasta la fecha, había utilizado siempre la definición de paisajismo musical. Por una razón, porque es una etiqueta muy identitaria, y por alejarme un poco y no caer en los estereotipos de los géneros de moda.

P. ¿Y qué tal te ha ido?

R. Bueno, eso es bueno y malo a la vez. Es bueno mantener una identidad propia, pero también a veces la escena te pide siempre algo a lo que agarrarse. El sonido sí que tenía un componente o un punto étnico, más salvaje, pero el cambio en estos últimos Eps ha sido hacia un enfoque un poco más pistero, de buscar el 4x4. Amma tiene un enfoque más conceptual y define un poco la personalidad que soy yo. Pero ahora tenía ganas de hacer un pequeño giro orientado a club, sin entrar en los estereotipos de lo que sería el Techno o el House, pero sí con ritmos más sencillos o cuadrados.

P. No sé si es una estrategia pensada, pero sí es algo que se suele dar entre los artistas electrónicos, que sacan discos con un componente más conceptual y luego sacan su lado más canalla dispersándolo en Eps.

R. Sobre todo porque el formato EP se puede explotar más en el mercado de Djs, mientras los álbumes te permiten jugar más con un discurso. Yo por ejemplo, cuando hago remixes, también los suelo enfocar hacia un terreno un pelín más cañero. Al final, el mercado de la electrónica de club es más amplio que el de la electrónica orgánica u onírica, por llamarla de alguna manera.

P. ¿Como trasladaste un concepto como el de la inmigración al estudio para grabar Amma?

R. Por vía de la película. El disco en sí está inspirado en la música tradicional africana, y pues he usado recursos tanto armónicos como instrumentales. Incluso estuve haciendo una labor de documentación, de estudiar los estilos, porque África es un continente enorme y musicalmente muy vasto. Entonces, nos parecía interesante, yo que siempre he estado muy vinculado a la imagen, la idea de una propuesta multisensorial. Me parecía interesante generar una película vinculada al disco, que además podamos aprovechar en ese show visual. Y de ahí, tirando del hilo, y a base de mentalizar a un montón de gente en Barcelona, vimos que había algo. Hablamos de una época, 2016, en los que la barbaridad de gente que muere a diario en el Mediterráneo era un tema de actualidad. Y yo quería, de alguna manera, llamar un poco la atención, y que la gente reflexionara sobre el tema.

P. ¿Y cómo lo hiciste?

R. Pues encontramos una historia real. La de una mujer que vino a España desde el sur de África, que emprendió un viaje enorme, con mil dificultades, y que, cuando llegó aquí la engañaron, o vino engañada, y cayó en una red de prostitución. Cuando nos conoció, ella ya se había escapado, pero nos explicaba que era un caso muy común. Esa historia que es triste, y el álbum en sí que tiene un punto melancólico. Nos parecía una manera interesante de presentar una versión visual de ese álbum, y de ahí que nos metimos en ese terreno. Y yo en algunas entrevistas lo he comentado: Desde el punto de vista de marketing, nadie se quiere meter en un terreno tan espinoso como ése. Partíamos de una propuesta valiente y un poco alocada, porque era un terreno complicado de tratar.

P. Claro. Es que, a menudo, la música electrónica está muy vinculada al componente hedonista, y no es fácil encontrar propuestas que traten temáticas políticas o social, más allá de lo que han hecho Underground Resistance en Detroit o ciertos artistas afroamericanos denunciando el racismo. Aquí en Europa, como que ese componente no existe.

R. En absoluto. Aquí la música electrónica no tiene un mensaje entre líneas. La mayoría de las veces, el mensaje es pista de baile. La electrónica es un lienzo en blanco en el que puedes crear lo que te de la gana. Por eso me sirve de apoyo. Pero eso no significa que toda la música electrónica tenga que ser siempre de baile. Y ahí es donde vivo yo, en ese terreno menos hedonista, un poco más arriesgado pero más agradecido para mí.

P. A nivel europeo, he encontrado ciertas similitudes entre Amma y los discos del productor francés Chassol, que viajó a la India para grabar sonidos del país y luego usarlos en un proyecto de este tipo. ¿En tu caso también has viajado hasta la fuente para estos trabajos?

R. Bueno, ése es un poco el leit motiv del proyecto. En el caso de mi último EP yo sí que físicamente estuve en India durante un mes viajando por todo el país, y una de las realidades que más me impacto es el tema de los slums, los barrios de los alrededores de las grandes ciudades. Concretamente el de Mumbai es espectacular. Es que es como 10 veces el tamaño de Barcelona. Y, sin entrar en un tema de concienciación, sin tener que ponerme el traje de revolucionario porque no es mi terreno, sí que de alguna manera me parece interesante tomar una realidad social o paisajista como punto de partida para trabajar un álbum. Y, si te digo la verdad, me facilita las cosas.

P. Además, el componente geográfico es muy común en tu música, desde los títulos de las propias canciones.

R. Sí. Me casé con ese concepto desde un primer momento, y cómo soy muy tauro, y soy muy cabezón, ya no me puedo desvincular. Fíjate que el proyecto Begun ya tiene tiempo. Es lo que me decías antes. Estuve un tiempo parado, por problemas con el sello y en una situación jodida, la verdad. He vivido lo mejor y lo peor del mercado de la música en estos 5 años. Y por eso también tenía ganas de un proyecto como el de Akkan, que es como una válvula de escape frente a Begun, que es un proyecto con un concepto o una idea clara. Y tengo otros en mente que irán saliendo en el futuro, pero ya más libres de ataduras y conceptos.

P. Akkan es un proyecto con un sonido más percusivo y también psicodélico. ¿Tú no te vuelves loco con esto del apropiacionismo cultural, no?

R. No, en este caso, la clave es estar abierto a todo y no cerrarse puerta uno a sí mismo.

P. Viendo fechas, he percibido que Amma salió en 2016, y poco después ocurrió tu incidente en la aduana con EE. UU. De alguna manera, primero hiciste un disco sobre inmigración y después, de un modo un tanto profético, te trataron como a un inmigrante. No sé si lo habías pensado o es una locura esto que te estoy diciendo.

R. No no. Para nada. La verdad es que me parece un planteamiento inteligente. Nunca me lo habían planteado así, y tienes toda la razón. Yo he vivido en mis propias carnes lo que estaba denunciando en el disco. Tiene una ironía bastante jodida. Luego lo he pensado. Llegué en caliente y colgué un vídeo en Facebook, pensando que lo iba a ver los 4 gatos que tengo, y ese vídeo se empezó a viralizar y ha llegado a un punto en que ya tiene casi un millón de plays.

P. Qué bárbaro.

R. Joder, ojalá tuviera un millón de plays en cualquiera de mis canciones. Fue una situación jodida. Un visado de trabajo para un concierto no tiene ningún sentido. Yo lo que quería decir es que todo el mundo, abogados, ingenieros, deportistas, entra en EE. UU. con un visado de turista y muchos van a trabajar y a cobrar. El concepto de business meeting no es otra cosa que ir a trabajar. La diferencia es que yo llevaba equipo electrónico y en la aduana se pusieron muy tontos y llamaron al promotor, que de manera completamente estúpida, me delató y contó que yo había ido a trabajar a un festival. Y el policía federal se pensó que yo le estaba engañando. Más allá de lo que pasó, el problema es que no había vuelos de vuelta y las condiciones en las que nos retuvieron fue como si fuéramos ratas, en la cárcel, encadenados… Como si fuéramos delincuentes. De hecho, me decían: Eso te pasa por venir a robarnos nuestro trabajo. Llega un momento en que ya no puedes discutirle su realidad. Era una época muy reciente desde que había entrado Trump y tenían indicaciones concretas de ser muy poco permeables en las fronteras.

P. Bueno, en Córdoba, creemos que la Guardia Civil te va a dejar tocar y no te va a detener.

R. Jajaja… Espero que no.

P. Seguro que sí. Además, el público de aquí es muy cariñoso.

R. Sí sí. Siempre me he quedado bastante contento. El público andaluz es bastante caliente, mucho más que en Barcelona. Aquí en Barcelona la gente es muy cabrona... Ahí tienes un titular... jajaja... Son muy fríos en general el público. No solo es mi caso. Hablando con muchos artistas que han venido para acá, como Sau Poler, llegamos a la misma conclusión: Nadie es profeta en su tierra. A veces es más fácil que los proyectos funcionen fuera de tu entorno de trabajo. Y a veces pasa eso, que la escena en España a veces necesita que desde fuera le digan que algo está muy bien para que desde aquí nos lo creamos.

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