Lo que la arqueología nos cuenta de los derechos de las mujeres

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Pedestales, estatuas e inscripciones dan cuenta de la conquista de ciertos derechos por las mujeres de clase alta en la época romana que luego desparecieron durante siglos

Los textos históricos nos cuentan cómo las leyes y la sociedad en la época romana eran clasistas y tremendamente desigual, entre estratos sociales y, también, entre hombres y mujeres. Esa era la norma general pero, más allá de esas leyes, la arqueología nos ofrece muestras de cómo las mujeres de las capas más altas de la sociedad romana llegaron a reivindicar y conquistar ciertos derechos para sí, derechos que luego desaparecieron durante siglos y hubo que reconquistar nuevamente.

En un recorrido por algunos de los restos que se conservan de la época en el Museo Arqueológico de Córdoba -estatuas, pedestales e inscripciones, entre otros- se nos enseña cómo a pesar de la generalizada desigualdad entre hombres y mujeres, a éstas últimas sí se les otorgaba un lugar señalado si habían tenido un papel relevante dentro de la sociedad. "La arqueología nos muestra esa otra realidad, donde sí había mujeres con derechos propios", explica la directora del Museo Arqueológico, María Dolores Baena.

Baena, que este miércoles ha pronunciado la conferencia La mujer en época romana -dentro del ciclo Mujeres, sujetos de la historia, señala cómo a través de las inscripciones que se conservan "vemos que hay mujeres que pagan las tumbas y monumentos funerarios de sus maridos, que tienen dinero propio", pone como ejemplo de la autonomía de "mujeres de las elites, de clases altas" en la época romana, que consiguieron deshacerse del sometimiento al padre o al marido.

Hay también, por ejemplo, "pedestales de estatuas erigidas a mujeres que ocuparon altos cargos, a sacerdotisas o en agradecimiento a mujeres que habían hecho algo por su ciudad". Es el caso de un pedestal doble del siglo I que conserva el museo y cuya inscripción alude a Valeria y Acilia, tía materna y prima, respectivamente, de Marco Anneo Lucano.

Esas estatuas eran "dedicadas por decreto de los decuriones (los ediles actuales) a personajes importantes de la ciudad", explica Baena para dar cuenta del protagonismo que algunas mujeres sí lograron alcanzar en la sociedad romana.

Éste es "uno de los muchos ejemplos" -añade- que ponen de manifiesto cómo "la vida cotidiana va más allá de las leyes" establecidas. Un detalle al respecto: "A finales del siglo I a.C. las mujeres de clase alta, por sus reivindicaciones, consiguieron más espacio propio y adquirieron una serie de derechos: derechos sobre su dinero, gestionar sus herencias, tener derechos sobre la potestad de los hijos, o poder divorciarse: el divorcio existía". Una serie de derechos que, si bien no eran para todas las mujeres, sí fueron alcanzados por una pequeña elite y, sin embargo, perdidos después a lo largo de los siglos.

Y es que, "esas mujeres contaban con más derechos que las mujeres del siglo XVI", deja como reflexión Baena para poner el punto de mira en la conquista y pérdida de los derechos de las mujeres a través de los siglos. Pero, también, para sacar a la luz esa otra perspectiva de la memoria que muestre la Historia contada también a través del papel de las mujeres.

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9 de octubre de 2014 - 07:00 h