El aprendiz de Gogol busca la normalidad del absurdo

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Ray Loriga, lector confeso del escritor ruso, presenta en la Feria del Libro 'Za Za, emperador de Ibiza'

Todo universo absurdo -y que se precie de serlo- ha de guardar cierta lógica intrínseca. No por delirante vale cualquier cosa. Lewis Carroll lo sabía cuando escribió Alicia en el País de las Maravillas. A este autor y a esta obra se refiere el escritor Ray Loriga cuando busca un referente para los extremos que toca su último libro, Za Za, emperador de Ibiza (Alfaguara, 2014). Pero en un giro que no es en absoluto absurdo, Loriga no comienza por la Alicia de Carroll sino por las escenas rocambolescas que era capaz de plantear el ruso Nikolai Gogol sin despeinarse. Y lo que es más importante, sin despeinar al lector. “Soy un aprendiz de Gogol”, dice Loriga. Porque busca que, como en el ruso, todo encaje y tenga un sentido. Como le pasa a la historia del protagonista de su novela: el narcotraficante de drogas retirado Zacarías Zaragoza Zamora, alias Za Za, que vive en la isla balear que termina de dar título al libro y que se verá envuelto en un embrollo espectacular cuando le confundan con quien no es.

“Esta idea puede ser una idea robada; es como lo que le ocurre al protagonista de Con la muerte en los talones, que huye de unas personas que creen perseguir a otra. Un error que le cambiará la vida”, recuerda Loriga. La presencia de ese doble misterioso también es una constante en el libro. Y a través de esta figura, reflexiona sobre la figura de uno mismo, la visión que los demás tienen de nosotros, la existencia o no de la identidad personal.

Sobrevolándolo todo, siempre, el absurdo. “Vivimos en un mundo absurdo. Somos sujetos activos y podemos elegir, pero elegimos lo absurdo. Vivimos sujetos a las notas que nos ponemos a nosotros mismo: necesitamos ser más felices, necesitamos tener más abdominales, necesitamos... ¿Quién necesita todo eso? No hace falta”, se queja el escritor. Como ejemplo de esta falta de atención a lo importante, a lo que tenemos delante, Loriga recuerda un episodio que, asegura, le ha marcado: “El otro día, un amigo me dijo que se había comprado un libro de recetas escrito por Gwyneth Paltrow. Eso es lo último que podía escuchar, que un español, con lo bien que se come en este país, se compre un libro de recetas de Gwyneth Paltrow. Eso nos demuestra que vivimos presos de los suplementos dominicales de los periódicos”. De este mundo impostado, consumista e idiota es del que trata de huir Za Za. “Y a pesar de ser un sujeto pasivo, el más pasivo de todos, se enfrenta a esa realidad haciendo justo lo contrario de lo que ella manda, pasivamente se rebela así”, destaca el escritor.

Todo ello, en mitad de una historia delirante. Nuestro protagonista Za Za comparte nombre con el mayor yate de recreo jamás visto antes y con la nueva droga perfecta, “la más potente, inocua, alucinante y limpia droga jamás creada o encontrada, esa que provoca felicidad sin límite sin exigir peaje a cambio, ni al alma ni al cuerpo”, reseña la contraportada del libro. Y todos piensan que Za Za es el creador de Za Za. Y por eso le buscan. Y por eso le nombrarán emperador de un país que no existe... la isla de Ibiza.

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