El vertido contaminante de orujo en el Guadalquivir llega a los Sotos de la Albolafia

El río ennegrecido por el orujo a su paso por Córdoba.

El orujo vertido de una almazara de El Carpio ha llegado a Córdoba capital y a uno de sus tesoros naturales: los Sotos de la Albolafia. La ciudad ha amanecido con el Guadalquivir ennegrecido y peces muertos flotando en las orillas. Las personas que transitaban esta mañana por la ribera eran perfectamente conscientes. "El río está negro, es impresionante la cantidad de peces muertos que hay", comentaba sorprendida una vecina.

Para Diego Peinazo, de Ecologistas en Acción, "lo más grave es cómo se va a ver afectada la fauna de invertebrados y las pocas plantas acuáticas que viven en la zona urbana del río, poblaciones que ya de por sí están esquilmadas", cuenta. "Estas poblaciones son la base de la pirámide alimenticia del conjunto de los animales del río. Esperemos que el orujo esté suficientemente diluido", termina.

En el caso de El Carpio, no ha trascendido el nombre de la empresa ni la identidad de los responsables, pero los servicios de la Consejería de Medio Ambiente ya han abierto un expediente sancionador. Otra cosa es -advierten fuentes de la propia Junta- que termine efectivamente en una multa. "Esperemos que así sea y, lo más importante, que se cumpla. Porque con el pago de esa sanción se logrará, al menos, resarcir económicamente el irreparable daño que ya han causado", zanja Peinazo.

El miembro de Ecologistas en Acción reconoce que estos episodios, sobre todo en el río más importante de Andalucía, el Guadalquivir, ya no son tan frecuentes como en años pasados, cuando en los ochenta y noventa apenas había controles. "Pero siguen ocurriendo, accidentales o voluntarios, en los afluentes", termina.

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