El Supremo condena a la empresaria de un bar por apropiarse de discos de oro y guitarras del productor Paco Martín

Paco Martín

El Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba que condenaba a la exadministradora de un bar de Santaella, El Café de la Luna, por un delito de apropiación indebida al apoderarse de la coleccion privada de objetos relacionados con la música que poseía el productor Paco Martín. La Audiencia la condenó a un año y ocho meses de prisión, concurriendo el subtipo agravado de especial gravedad en atención al valor de los efectos, así como la atenuante de dilaciones indebidas, y a ocho meses de multa con una cuota diaria de seis euros.

Según la sentencia de la Audiencia, que ha sido confirmado íntegramente por el Supremo, Paco Martín poseía una gran colección de objetos relacionados con su actividad, obtenidos generalmente con motivo de las actuaciones de artistas. La colección, valorada en 151.350 euros, estaba formada por 16 discos de oro o de platino que Martín tenía cedidos de diferentes grupos artísticos, una guitarra acústica de la artista Julieta Venegas, una guitarra acústica del artista Andrés Calamaro, una guitarra eléctrica del artista Carlos Santana, una guitarra eléctrica del artista Bryan May, una guitarra acústica de los componentes del grupo El Canto del Loco, una guitarra española del grupo Estopa, una guitarra eléctrica del artista Rosendo, una guitarra eléctrica del artista Nacho García Vega, una guitarra eléctrica del artista Hombres Gancho, una guitarra acústica del grupo Los Ronaldos, una guitarra acústica del grupo Pereza, una pintura al carboncillo de Antonio Flores firmada por el pintor Rodrigo Solar, una camiseta de Nacho García Vega, -una chaqueta de Joaquín Sabina, una pintura de este artista, una pintura original del artista Manolo García, una chaqueta del artista Loquillo, un monolito de disco de diamantes del grupo Hombres G, una guitarra eléctrica del artista Enrique Urquijo, y diferentes fotos originales o carteles de distintos artistas, estando la mayoría de dichos objetos dedicados personalmente al señor Ricardo .

Muchos de estos objetos estaban dedicados personalmente a Martín, los cuales conservaba en el negocio que posteriormente montó en Santaella o en su domicilio. En 2006, junto a la condenada y otras personas, constituyó la mercantil que daría lugar a El Café de la Luna, destinado a actuaciones de artistas musicales dado los múltiples contactos de Martín. Para su funcionamiento, todos los socios desembolsaron un capital y, para la reforma del local, abonaron otra cantidad salvo el productor cordobés dado que se acordó que su aportación fuera la cesión a la sociedad, a modo de préstamo, del uso y disfrute de los objetos de esta colección. Esto implicaba que Martín la recuperaría una vez que cesara el negocio.

En la sentencia, la Audiencia hace constar las modificaciones estatutarias que la empresa sufrió a lo largo del tiempo, convirtiéndose Martín, en 2011, en el socio mayoritario y administrador de la mercantil, cargo este último que adopó después la condenada. Sin embargo, la situacion económica llevó a cerrar el bar, y el local, con la colección en su interior, fue alquilado a otro empresario, que corrió también la misma suerte.

Cuando Martín quiso recuperar su colección, el arrendatario le indicó que “no se la devolvía, sino que la ponía a disposición de la sociedad”, entregando las llaves a la procesada, quien finalmente trasladó sus objetos a su domicilio en La Coruña. Aunque la empresaria fue requerida en 2014 a que devolviera los objetivos, se negó asegurando que “habían sido una aportación no dineraria al capital social de la sociedad” por parte de Martín. A fecha del juicio, según la Audiencia, la colección aún estaba en manos de la empresaria. Cerca de tres años después de la sentencia de la Audiencia, el Supremo le ha dado la razón al productor, quien, además, ya disfruta de su colección.

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