Un socio demanda a otro por quedarse con dinero y el juez lo absuelve al ver que pactaron defraudar a Hacienda
Lo que comenzó como una demanda en la que un socio minoritario exigía casi diez años de cárcel para el administrador de su empresa acusándolo de haberle robado los beneficios, ha terminado en la Audiencia Provincial de Córdoba con una absolución después de que el tribunal comprobara que ambos empresarios acordaron defraudar a Hacienda mediante sobres de dinero en metálico.
Según la sentencia, a la que ha accedido Cordópolis, la Sección Segunda de la Audiencia ha absuelto al que era administrador único de una mercantil dedicada a la explotación de un bar ubicado en Gran Capitán de los delitos continuados de apropiación indebida, administración desleal y falsedad contable por los que venía siendo acusado. El tribunal ha desestimado la petición de condena tras destapar los magistrados que ambos empresarios operaban bajo un pacto mutuo de opacidad fiscal, lo que “resulta altamente dificultosa la determinación de cualquier perjuicio”.
La relación comercial entre ambos se inició en 2011. Al ser amigos íntimos, el administrador le vendió el 40% de las participaciones al demandante. Según detalla la resolución judicial, este ejercía como encargado por las tardes y frecuentaba el local de forma continua. En ese escenario, y según los hechos probados, “ambos socios decidieron que parte de la actividad del establecimiento se ocultara fiscalmente”.
Durante cuatro años, el sistema funcionó de manera pacífica mediante un goteo constante de dinero opaco. La Audiencia ha dejado acreditado el “abono durante ese tiempo de diversas cantidades en metálico a ambos socios; cantidades que no se declararon a Hacienda por ninguno de ellos y que ni siquiera eran documentadas con recibos”. Además, “eran muy frecuentes los pagos en sobres con dinero en efectivo, no ya entre los socios, sino como pago a trabajadores y a algunos suministradores”.
Sin embargo, en el año 2015, la relación personal se deterioró y el socio minoritario decidió interponer una demanda civil que luego mutó a la vía penal, exigiendo una indemnización de más de 417.000 euros. En el juicio, las pruebas aportadas por la defensa, las declaraciones de los empleados y el testimonio del asesor fiscal del local han sido determinantes para la absolución. Ante el tribunal, este contable describió cómo el socio que ahora se declaraba “engañado” jamás revisaba los balances de la sociedad, limitándose a acudir a reuniones informales donde “nunca pedía cuentas ni ninguna documentación”.
Además, la Audiencia ha desmontado la declaración del demandante, que pretendía hacer creer al tribunal que ignoraba por completo que en el local se manejaba dinero negro. “Las explicaciones con las que intenta justificar el desconocimiento de la actividad en B son simplemente rocambolescas y van contra el más mínimo sentido común (...) simplemente atenta a la razón que quien trabaja en el establecimiento, conoce las cantidades que se ingresan, conoce que hay un sobre que se aparta en negro, frecuenta el local (...) haya recibido de forma acreditada cantidades de dinero en B y en años no haya realizado la menor reclamación”. Por ello, para los magistrados, el demandante “no es un cándido ni un inocente, sino perfecto conocedor del funcionamiento de la sociedad y conforme con los repartos que se realizaban”.
Por todo ello, el demandante es “el primer interesado en ocultar sus ingresos” y, por tanto, no puede declararse perjudicado por una contabilidad opaca que él mismo amparó y de la que se benefició directamente durante años. Por último, la acusación particular también solicitaba que el procesado fuera condenado por falsedad mercantil, alegando que el administrador firmaba certificados asegurando que se habían celebrado juntas generales para aprobar las cuentas, cuando tales reuniones físicas nunca existieron. No obstante, la Audiencia lo ha absuelto también porque, si bien se documentaba una realidad ficticia ante el Registro Mercantil para poder depositar las cuentas anuales, esta práctica se realizaba con el perfecto conocimiento de todos los socios.
0