Condenado en Córdoba a 14 años de cárcel por abusar de su hijastra y distribuir vídeos de explotación infantil
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba ha condenado a R.C.C. a 14 años de cárcel por abusar de la hija de su pareja y distribuir material de explotación infantil. La Fiscalía y la acusación particular pedían 24 años y diez meses de prisión por, además, los delitos de exhibición de pornografía y elaboración de material de explotación infantil, que han quedado subsumidos en el delito continuado de abuso sexual sobre un menor de 16 años.
Según el relato de los hechos probados, el condenado comenzó a convivir con la menor en 2011, cuando esta llegó a España desde su país de origen. El acusado, que ejercía de facto como figura paterna, inició los abusos en 2012, cuando la niña tenía solo seis años, y los mantuvo hasta que cumplió los 12, en 2017.
En un primer momento, el condenado -que ejercía como fotógrafo- acariciaba a la menor en las nalgas y le pedía que le tocara su miembro, planteándoselo como un juego. Meses después, comenzó a tocar las partes íntimas de la niña. Trascurrido un año, durante el cual estas acciones se repetía entre dos y tres veces por semana, el acusado convenció a la menor para que le realizara otros actos de índole sexual. El condenado seguía planteando esto como un juego que la menor interiorizaba con naturalidad y que repetía cuando se quedaba a solas con ella en el domicilio, ya que su madre trabajaba. Además de todo ello, según la sentencia, el procesado mostraba vídeos de carácter sexual a la menor.
El tribunal también consideró probado que el condenado grabó en su Ipad, en dos ocasiones, los actos de carácter sexual que cometía sobre la menor. La víctima, a medida que crecía, fue siendo consciente de lo que hacía sobre ella la persona que sentía como su padre. Esto provocó que se sintiera avergonzada y borrara alguno de estos vídeos. No ha quedado probado que estos archivos fueran compartidos por el procesado con terceras personas.
En consecuencia, el tribunal le ha impuesto 12 años de cárcel por el delito de abuso sexual con penetración y dos años de prisión por un delito de distribución de material de explotación infantil que pudo ser descubierto gracias a un disco duro que tenía el condenado. Además, deberá indemnizar a la víctima con 15.000 euros por daños morales, cantidad que devengará los intereses legales correspondientes. Asimismo, la justicia ha ordenado el comiso de un disco duro de 500 GB de capacidad, procediendo al borrado seguro de todo su contenido.
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