La sequía adelanta la llegada de la procesionaria y los estornudos de los alérgicos al ciprés

Procesionaria en Córdoba la pasada semana

Si no llueve y suben las temperaturas, los cipreses comienzan a desarrollar una especie de tormenta perfecta. Por un lado, el árbol comienza a florecer, arrojando enormes cantidades de polen antes de lo previsto. Por otro, en sus ramas comienzan a crecer grandes bolsones de lepidópteros, que acaban alumbrando a las temibles orugas procesionarias.

En las últimas jornadas, se ha observado ya la presencia de procesionaria en muchos puntos de la sierra de Córdoba, como ha observado el grupo de SEO en la provincia. Mientras tanto, la Red de Aerobiología de la Universidad de Córdoba ha detectado un incremento del polen del ciprés en el ambiente y ha considerado que los niveles son especialmente altos sobre todo en la zona norte de la provincia, y algo más moderados en el Valle del Guadalquivir.

La procesionaria es peligrosa para el hombre porque produce dermatitis, lesiones oculares, urticaria y fuertes reacciones alérgicas. Puede llegar a ser mortal para los animales domésticos, además de causar “importantes pérdidas económicas y medioambientales”.

La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental especifica además que ni tan siquiera es preciso el contacto directo. Si la procesionaria se siente amenazada lanza sus pelos o tricomas al aire y son éstos los que generan irritaciones y alergias. Cada ejemplar dispone de unos 500.000 tricomas.

Para evitar los problemas relacionados con esta plaga, recomienda sistematizar los tratamientos de control y prevención, incluyendo la destrucción de los bolsones, el empleo de insecticidas y trampas de feromonas y la instalación de barreras físicas en los lugares sensibles de ser infectados.

La Universidad de Granada (UGR) ha informado este miércoles que el polen del ciprés ha alcanzado cotas “extremas” para los alérgicos, lo que podría verse paliado por las lluvias previstas para el jueves y el viernes, que permitirían una limpieza de la atmósfera. Eso sí, está prevista la llegada de polvo mineral en suspensión, según el pronóstico del Barcelona Dust Center, que divulga la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), algo que podría complicar estos pronósticos.

Se estima que el ciprés “se mantenga alto hasta mediados del mes de marzo, momento en el que irá descendiendo hasta llegar a ser bajo-nulo”. Las lluvias que la Agencia Estatal de Meteorología prevé para el jueves y el viernes en Granada “resultarían fundamentales para limpiar una atmósfera tan cargada de polen”.

Precisamente, las estimaciones de impacto del polen de cara a la primavera estarán marcadas por la presencia o no de precipitaciones, ya que es el factor más determinante para su abundancia en el aire.

En caso de producirse suficientes precipitaciones en marzo, el polen de las especies de floración primaveral, como el olivo y las gramíneas, alcanzará “elevadas concentraciones en la atmósfera durante abril y mayo”.

No obstante, si la lluvia se produce cuando las flores estén abiertas, los niveles “descenderán de forma significativa, al ser arrastrados los granos de polen hacia el suelo”.

Uno de los mecanismos más útiles para la prevención de las alergias respiratorias (polinosis) es conocer los niveles de polen del aire. Desde 1992, Granada cuenta con una estación aerobiológica ubicada en el Departamento de Botánica de la Facultad de Ciencias de la UGR, la cual proporciona información semanal de los niveles de polen de la atmósfera siguiendo la metodología estandarizada por la Red Española de Aerobiología.

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