Pacma dice que los rinocerontes del Zoo correrán la misma suerte que la elefanta Flavia

Elefanta Flavia

El Partido Animalista Pacma ha condenado a través de una nota de prensa que el Zoo de Córdoba invierta más de 315.000euros en la readaptación del recinto de la fallecida elefanta Flavia para la llegada de dos nuevos rinocerontes. Aseguran que el Ayuntamiento, responsable de las instalaciones, está “lejos” de poder erigir su ciudad como un “entorno amigo de los animales” donde, explican, no hay cabida para los zoológicos.

Según Pacma, el caso de Flavia dio la vuelta a España en 2019 dándola a conocer como “la elefanta más triste del mundo”, después de pasar más de 40 años de su vida en un recinto en el Zoo de Córdoba. El Partido Animalista inició en 2018 los trámites para trasladarla a un santuario de elefantes en Francia, Elephant Haven – European Elephant Sanctuary (EHEES), obteniendo finalmente la negativa de los responsables del zoo por cuestiones de salud y edad avanzada. El animal falleció pocos meses después tras la aplicación de la eutanasia “a pesar de mantener las constantes vitales correctamente y sin haber sido aplicado ningún protocolo para levantarla una vez estuviera tumbada, lo cual se temía, ya que llevaba más de un año sin poder sentarse debido a problemas en sus extremidades”.

Pacma critica que el Ayuntamiento esté fomentando la llegada de animales que puedan convertirse en “nuevas Flavias”, cuando lo que deberían hacer, según su criterio, es reconvertir el zoo en un centro de recuperación de especies autóctonas y rescate animal que prestase un servicio a la ciudad de Córdoba.

El presidente de la formación política animalista, Javier Luna, ha mantenido varias reuniones con los responsables del área de medioambiente del Consistorio con la intención de insertar medidas “más conscientes y consecuentes con el bienestar de los animales” a lo largo de los años. La última tuvo lugar este mes de enero, donde sugirió que “el dinero que se destina al mantenimiento de este zoo podría ser utilizado para cambiar muchísimas vidas”.

Para Luna, “en esta ciudad existe un problema de concienciación y respeto a los animales que no mejora con el ejemplo de un recinto públicamente financiado en el que se les mantiene cautivos y expuestos como a objetos de uso y disfrute”. Sostiene que “la Administración tiene que ayudar a quienes se dedican a rescatar animales, porque los gastos son altísimos y la mayoría de las veces son asumidos por los particulares. Las ayudas no son suficientes”. 

Proponen así que los cientos de miles de euros empleados en la adaptación de los espacios “para mantener encerrados a los animales” sean reinvertidos en causas que “ejemplifiquen” con la protección animal. “De nada sirve hacer esculturas (como la de Flavia, que se instaló en el centro meses después de su muerte) si se empeñan en dar clausura a animales que deberían ser reintroducidos en sus hábitats naturales o, en caso de imposibilidad, derivados a centros de protección donde no se les use como reclamo turístico”.

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