Las lluvias salvan las campañas agrícolas pero no alcanzan para que se pueda regar en verano

Cordobeses protegiéndose de la lluvia

Ha llovido y bastante bien en toda la cuenca del Guadalquivir durante el mes de marzo y lo que va de abril. Unas precipitaciones generosas (en marzo y abril ha llovido más que entre diciembre, enero y febrero) han logrado salvar las campañas agrícolas, condenadas al desastre por la sequía. Pero han sido insuficientes para que vuelvan a correr los arroyos y ríos y se llenen los embalses. La cuenca del Guadalquivir, por mucho que haya llovido, sigue en una situación de sequía que hace imposible que se pueda regar en verano, que deja abierta la puerta a restricciones en determinadas zonas y que mantiene la luz de alerta encendida en el norte de la provincia de Córdoba.

En diciembre del 2021, los embalses de la provincia de Córdoba retenían 770 hectómetros cúbicos de agua, el 22% de su capacidad. En los pantanos cordobeses, los más grandes de toda Andalucía, hay espacio para 3.411 hectómetros cúbicos. Es el triple de la capacidad de toda la provincia de Jaén o prácticamente cinco veces la capacidad de toda la provincia de Sevilla, por hacer una comparación. Este 6 de abril de 2020, en los embalses de la provincia de Córdoba hay 858 hectómetros cúbicos de agua. De media, están al 25% de su capacidad. A estas alturas, deberían estar al 66%, según el promedio de la última década.

En la última semana, la cuenca del Guadalquivir solo se ha recuperado en medio punto. Según los datos de la Confederación, los embalses andaluces están al 30% de su capacidad (los cordobeses son los que más vacíos están). En total, hay 2.445 hectómetros cúbicos de agua, para una capacidad total de 8.113 (Córdoba supone casi la mitad). El año pasado por estas fechas los embalses estaban al 42%, con 3.210 hectómetros. La media de la última década señala que los embalses en esta época del año deberían estar al 66%, con 5.408 hectómetros cúbicos.

De esta manera, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no se está planteando levantar las restricciones previstas en la última comisión de desembalse. Solo habrá agua esta verano para regar los cultivos leñosos del Valle del Guadalquivir que pueden sufrir pérdidas catastróficas, como todos los cítricos, y la dotación será muy escasa: unos 150 hectómetros cúbicos de agua para todos los agricultores.

Lo que sí han conseguido estas lluvias es reponer gran parte del agua perdida en los acuíferos, muy diezmados. Algunos de estos acuíferos son clave para otro tipo de riegos, al margen de los embalses, pero sobre todo en algunas zonas para garantizar el abastecimiento a las ciudades.

Las últimas precipitaciones, no obstante, no han conseguido paliar una situación que apunta a dramática en el norte de la provincia de Córdoba. La deficiente reserva de agua en las comarcas de Los Pedroches y el Valle del Guadiato, que solo disponen de un embalse efectivo ya que La Colada sigue sin tener listas las tan demandadas conexiones, ha provocado que los técnicos de la Empresa Provincial de Aguas de Córdoba (Emproacsa) calculen que solo queda suministro suficiente hasta el mes de octubre.

Actualmente, el embalse de Sierra Boyera tiene nueve hectómetros cúbicos de agua en su interior y está al 22% de su capacidad. Las conexiones con Puente Nuevo no llegarán durante este verano, aunque la Confederación ha ordenado priorizar esta obra. Por eso, en el norte de la provincia es probable que el decreto de sequía conlleve la aplicación de algún tipo de restricción al consumo de agua.

Tampoco ha cambiado de manera significativa la situación en otro de los embalses que más problemas estaba teniendo en la provincia: el Arenoso. De este pantano depende gran parte del agua que llega a los vecinos del Alto Guadalquivir, en la zona del entorno de Montoro. Actualmente, el embalse está al 18% de su capacidad, con unos 31 hectómetros cúbicos de agua. Su situación no es tan crítica como la de Sierra Boyera, aunque también preocupa en caso de que se vuelva a entrar en un nuevo periodo de escasez de lluvia.

Donde si ha mejorado la situación es en Iznájar, el embalse más grande de Andalucía y que actualmente retiene 280 hectómetros cúbicos de agua. Es decir, casi un tercio de toda la reserva de la provincia de Córdoba está en Iznájar, un embalse del que depende el suministro de todos los municipios del sur de la provincia.

En cuanto al regadío, también preocupa el estado de La Breña II, construido expresamente para evitar situaciones como las que se darán este verano: que no se pueda regar cultivos. En La Breña II hay 144 hectómetros cúbicos de agua, pero su reserva apenas es del 17% de su capacidad.

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