El Hospital Reina Sofía marca un hito con sus primeros trasplantes renales mediante cirugía robótica
El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ha marcado un nuevo hito en su historia clínica al incorporar la cirugía robótica a su programa de trasplante renal de donante vivo. Este avance, presentado este miércoles por el director gerente del hospital, Francisco Triviño, no solo sitúa al centro como un referente en innovación, sino que lo introduce en el exclusivo grupo de los nueve hospitales nacionales que actualmente ofrecen esta técnica.
El camino hacia este hito ha requerido un intenso programa de entrenamiento y estancias de los profesionales en centros con experiencia previa. El jefe del Servicio de Urología del hospital, Pablo Campos, ha explicado que, aunque el centro lleva 48 de sus 50 años de historia realizando trasplantes de riñón, la técnica mínimamente invasiva se resistía debido a su extrema “complejidad técnica”. Con este hito, el hospital cordobés logra el segundo programa de trasplantes que se incorpora a la modalidad robótica, tras el éxito previo en el hepático.
Según ha apuntado este profesional, “hace 15 años se hizo el primer trasplante de riñón mediante laparoscopia, pero la técnica se abandonó por su dificultad”. Pero la irrupción del robot Da Vinci ha cambiado este escenario gracias sus ventajas, como la menor pérdida sanguínea, menos necesidad de transfusiones, menor dolor postoperatorio, menos complicaciones en la herida y resultados estéticos superiores. Además, mejora la accesibilidad para pacientes obesos, manteniendo una función renal idéntica a la de la cirugía abierta. Y, no, el robot no es el que opera -ha querido matizar Campos-, sino que transmite los movimientos del cirujano con una fidelidad que da la sensación de estar operando con las propias manos.
Los protagonistas de estos dos primeros trasplantes renales mediante cirugía robótica se llaman Bruno, su padre -Manuel- y los hermanos Francisco y Purificación. Ella le donó su riñón a su hermano al igual que lo hizo Manuel a su hijo. Ambas intervenciones se realizaron el 1 de junio -una por la mañana y otra por la tarde- y de manera simultánea, llegando a movilizar a un equipo de entre 15 y 20 personas. Mientras uno extraía el órgano del donante, otro preparaba al receptor de forma sincronizada para asegurar que el riñón se implantara en las mejores condiciones.
Para estos primeros casos, Campos ha explicado que el hospital ha contado con la tutorización del jefe de servicio del Hospital de Belchite -donde se han formado algunos integrantes de los equipos- y se estrenó una segunda consola Da Vinci. Esta herramienta permitió que la formación de los cirujanos fuera más segura y rápida, ya que un segundo facultativo podía intervenir instantáneamente si fuera necesario, aunque en estas primeras operaciónes no fue necesario. Hay que señalar que la implantación de esta nueva técnica ha requerido un elevado grado de especialización y experiencia por parte de los profesionales, que han completado formación específica, realizado estancias en centros nacionales con este procedimiento, como es el hospital zaragozano.
Otra de las grandes responsables de este hito es la doctora Marisa Huera, nefróloga y responsable de la consulta de trasplante vivo del Reina Sofía desde 2012, encargada de estudiar a los posibles donantes y coordinar el proceso con las distintas unidades del centro. Según ha explicado, el objetivo del equipo ha sido siempre “identificar áreas de mejora para que un número creciente de receptores pueda beneficiarse de las técnicas más avanzadas”. En 2025 se realizaron ocho trasplantes renales de donante vivo en el Reina Sofía -el 7,4% del total de injertos de este órgano- y en los últimos cinco años se han llevado a cabo 35 trasplantes renales de donante vivo a 494 trasplantes renales efectuados -lo que representa el 7,08%-.
Dentro de estas mejoras, la doctora ha explicado estos dos primeros casos de éxito. Uno de ellos es el Francisco y Purificación, dos hermanos de Jaén. Él comenzó el tratamiento de diálisis en febrero y, gracias a que su hermana se ofreció como donante, pudo ser trasplantado en junio. La doctora ha subrayado que el paciente pasó muy poco tiempo en diálisis, ya que el proceso se agilizó tras conocer el caso en mayo y completar el trasplante apenas un mes después.
Sin embargo, Bruno -el segundo paciente trasplantado- sí estuvo mucho más tiempo en diálisis: nueve meses. Con tan solo 17 años, ha recibido un riñón de su padre después de que tanto él como la madre se sometieran a las pruebas pertinentes. Usando como baza el humor, este joven cordobés ha afrontado con fortaleza no solo la enfermedad, sino la intervención por cirugía robótica para este tipo de trasplantes, que nunca antes se ha llevado a cabo en Córdoba. Manuel, el padre, ha confesado que recibir el diagnóstico de su hijo fue “un palo muy gordo”, pero, tras la intervención, se sintió libertado. “La semana después de operar ha sido la que mejor he dormido en los últimos diez años”, ha asegurado entre risas y nerviosismo.
A pesar del éxito, el camino continúa. Según los datos ofrecidos por el doctor Campos, tres de cada diez pacientes en lista de espera presentan una complejidad que aún impide el uso de la robótica. No obstante, tras haber alcanzado casi 2.000 trasplantes renales y 3.000 procedimientos robóticos totales en el hospital, el equipo urológico ya se plantea el siguiente reto: aplicar la cirugía robótica en trasplantes de donante cadáver, algo que todavía no se hace de forma programada por su extrema complejidad, pero que confían en lograr en el futuro.
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