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El encuentro en Córdoba de un periodista y su familia de Ohio rastreando el exilio de su tío bisabuelo

Eduardo Casado con sus primas norteamericanas en la plaza de La Corredera.

Juan Velasco

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El periodista Eduardo Casado ha publicado un hilo en Twitter en el que narra cómo ha vivido el encuentro en Córdoba con tres familiares suyas, Sarah, Paige y Rebecca, naturales de Ohio (Estados Unidos), a las que conoció tras rastrear la historia familiar y, más concretamente, la del exilio del tío de su abuela, un vecino de Belmez que emigró a Estados Unidos en los años 30.

Casado ha publicado toda la historia en la red social, viajando hasta el pasado, al año 1920, cuando su tío bisabuelo Juan Jurado, con 18 años, se embarcó en un buque que lo llevó a la famosa Isla de Ellis, Nueva York, como tantos otros europeos que se buscaron la vida en el nuevo mundo a principios del siglo XX.

Así, el periodista describe el periplo de su antepasado por Estados Unidos, desde Pittsburgh hasta Ohio, contando los rumores de que Jurado había sido contrabandista de bebidas alcohólicas durante la Ley Seca, su matrimonio con una mujer escocesa llamada Mary Ellen Brunton, y su verdadero trabajo como cocinero en Ohio, ciudad en la que se le conocía con el sobrenombre de ‘Firpo’, en honor a un boxeador argentino que le hizo perder una apuesta. 

También relata las cartas que enviaba al principio, en las que mandaba recuerdos para su sobrina, Mercedes López, la abuela del periodista, y que acabó formando una familia en Murcia. También como la Guerra Civil cortó la comunicación entre Juan Jurado y su familia, que no volvió a recibir más cartas suyas.

El joven emigrante había formado una familia en Ohio, con dos hijas, Dolores Mercedes y Marsha, aunque en los años 40, el matrimonio se divorció y Jurado se volvió a casa y tuvo otra hija.

Jurado murió en 1961, aunque la familia no lo supo hasta 60 años después, cuando Eduardo Casado se sometió a una prueba de ADN para rastrear sus orígenes genéticos, y que le permitió conocer la existencia de personas que se habían hecho la misma prueba en el mundo y tenían el mismo ADN. Fue entonces cuando descubrió que había unas mujeres con las que tenía una especial coincidencia genética en la ciudad de Ohio y que, además, tenían el apellido Jurado, el segundo que portaba su abuela. 

Así fue cómo Casado dio con dos nietas y una bisnieta de Juan Jurado, que viven en Cleveland y Columbus y con las que retomó la comunicación que se había perdido con la Guerra Civil. Así fue también cómo se planeó un viaje que los ha juntado a todos el pasado fin de semana en Córdoba, hasta dónde viajaron ocho descendientes de su tío bisabuelo, entre ellas dos primas de su abuela Mercedes. 

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