El desastre del temporal para el campo: frutos en el suelo, fincas impracticables y retrasos en la siembra
Lluvias incesantes durante semanas en la provincia de Córdoba y vientos que han llegado a registrar hasta 109 kilómetros por hora. ¿El resultado? Fincas impracticables, anegadas o hechas puro fango, donde es imposible entrar; frutos sin recoger y gran parte de ellos en el suelo; y un horizonte temporal que retrasa las próximas siembras sin saber cuándo se podrán volver a hacer las labores del campo.
El tren de borrascas que viene sufriendo la provincia cordobesa -y las que se prevén que van a llegar durante el inicio del mes de febrero-, está provocando un auténtico desastre en el campo, con agricultores sin poder trabajar, mano de obra parada y la incertidumbre sobre la evaluación de daños en la producción que aún está por hacer.
“El campo está fatal con estos temporales. Aunque el agua casi siempre es una bendición para el campo, los temporales tan grandes y, sobre todo, los que se esperan que van a venir, hacen muchísimo daño”, sintetiza el presidente de Asaja Córdoba, Fernando Adell, en declaraciones. El exceso de agua en el terreno es máximo y, de hecho, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) constata la saturación del 100% en el suelo actualmente. “El agua es muy buena y siempre es fuente de riqueza pero, cuando vienen temporales y desastres como el que está ocurriendo ahora en el campo, con este exceso de agua, pues arruina a mucha gente”, dicen desde la organización agraria.
“Estamos muy preocupados”, apunta también sobre la situación la secretaria general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en Córdoba, Carmen Quintero. No hay más que constatar la realidad que el campo está atravesando: “Hay sectores estratégicos como el hortícola donde no se puede recoger lechuga, brócoli o col, no pueden entrar a recolectarlas porque las fincas están inundadas, están anegadas”.
En el caso del olivar, las organizaciones agrarias exponen el desastre: con las lluvias incesantes, la recogida de la aceituna se ha ido retrasando y gran parte de la producción seguía en los árboles. Y, con las rachas de fortísimo viento, ahora el suelo del olivar está lleno de aceitunas que, tampoco se pueden recoger de momento porque es imposible entrar a las fincas, con accesos y caminos también enfangados. “La aceituna no se puede recoger y quizás se tarde mucho en poder hacerlo”, aseguran desde Asaja. “Esa aceituna, una vez que cae al suelo, ya no es igual”, apuntan desde COAG sobre el aprovechamiento que pueda tener.
“Con todo encharcado, es difícil que un tractor pueda entrar en dos meses”
La situación se repite en los cítricos. Fincas impracticables donde la recogida de la naranja se retrasa al ser imposible entrar a terrenos anegados y enfangados. “Hay muchísima naranja en el suelo también, pasa lo mismo que la aceituna”, señala Adell. “Todos los cultivos leñosos que toca recolectar ahora, están en la misma situación”, corrobora Quintero.
A esto se une que tampoco se pueden realizar las labores de siembra para futuros cultivos que se producen en primavera y verano. “Ahora es cuando se hacen las labores en la tierra calma para sembrar, por ejemplo, la patata. Pero los agricultores están preocupados porque no pueden entrar a hacer las labores y no se puede sembrar”, indican sobre una situación que afecta a más cultivos.
Es más, ya se está pensando en pedir una flexibilización de la PAC: “Para los agricultores de cultivos de secano, para la siembra, vamos a tener que pedir la flexibilización porque no van a poder sembrar. Como está todo de encharcado y embarrado es muy difícil que un tractor pueda entrar en el campo en un par de meses, va a ser prácticamente imposible”, señalan desde Asaja sobre un horizonte temporal para volver a poder recobrar cierta normalidad en el campo.
“Sí, estamos hablando ya de pedir algún tipo de licencia o permiso a la PAC porque, hay que prever los cultivos que se van a tener, pero, en estos momentos nadie puede predecir absolutamente nada, porque en el campo sencillamente no se puede entrar ni a arar ni a sembrar. De momento, es catastrófico”, asegura Asaja.
Por delante queda, según las previsiones meteorológicas, un final de enero lluvioso que le dará el relevo a un mes de febrero en el que también se esperan nuevas borrascas que afecten a la provincia cordobesa. La evaluación de daños, de momento, tendrá que esperar, según las organizaciones agrarias, a que pasen todos los temporales. “Habrá que evaluar los daños cuando se termine, porque la semana próxima viene otro”, advierten, mientras los agricultores miran al cielo en busca de una climatología que les permita volver al campo.
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