San Agustín se queda sin palmeras (infestadas de picudo)

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Los operarios culminan la retirada de los árboles, muy enfermos, y trasladan el busto de Ramón Medina a dependencias municipales mientras se desarrollan las obras

La plaza de San Agustín ha perdido hoy su skyline vegetal. La decena de palmeras que coronaban el rectángulo del lugar han sido taladas esta mañana por los operarios que han iniciado las obras de remodelación del lugar. Tan solo ha quedado una palmera, pero aún no está claro que pueda sobrevivir. Las palmeras taladas estaban ya prácticamente muertas, según han confirmado fuentes del Ayuntamiento de Córdoba. Los técnicos que las han retirado han visto cómo de su interior han salido varios picudos rojos, que rápidamente se han marchado en busca de otra palmera a la que infestar.

La retirada de las palmeras de San Agustín ha sido aprobada por la Comisión Municipal del Árbol, en la que están integrados los vecinos y distintos colectivos ecologistas. La comisión ha apostado por mantener una de la decena de palmeras, pero esta mañana los operarios estaban esperando una orden para ver qué hacían, ya que tras un análisis superficial llegaban a la misma conclusión que con el resto de palmeras: muertas por dentro por culpa del picudo rojo, una especie invasora que se ha convertido en una auténtica plaga.

Además, la plaza ha perdido (temporalmente) a uno de sus más ilustres vecinos. El busto del compositor Ramón Medina ha sido trasladado a los almacenes municipales mientras se desarrollan los trabajos. El busto cambiará de lugar y además tiene que ser retirado porque los trabajos rebajarán la altura de la plaza, que cuando esté arreglada estará a la misma altura de la calle.

La reforma de la plaza de San Agustín se proyectó en el anterior mandato. Su financiación no está incluida en el plan de 50 obras en 50 barrios, sino que se pagará exclusivamente con fondos municipales. La adjudicación de las obras todavía no es definitiva. En concreto, la obra consiste en una reforma integral de toda la plaza para convertirla en totalmente accesible. Así, a simple vista, la plaza cambiará porque se eliminarán completamente los escalones que la elevan y que dividen lo que es la plaza de la calle que la rodea y por la que a día de hoy siguen circulando, y aparcando, bastantes vehículos.

El proyecto se centrará fundamentalmente en la accesibilidad, pero también en una reforma integral de una plaza que hasta ahora ha recibido pocas inversiones públicas (más allá de la enorme restauración acometida en la iglesia de San Agustín y financiada por la Junta de Andalucía). Así, se soterrarán los contenedores, se limitará el tráfico, se adecentarán aparcamientos, se ganarán espacios para el peatón y se separará su tránsito de los vehículos con parterres de plantas aromáticas. Se construirán también pérgolas con plantas enredaderas como jazmines y damas de noche.

También habrá árboles de un porte medio, que sustituirán a las históricas palmeras, que llevaban años muertas por culpa del picudo rojo. En principio, los trabajos acabarán el sábado anterior al Domingo de Ramos del 2016, al menos según los plazos que baraja el Ayuntamiento.

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