“Un refugiado elige entre un ataúd o una maleta”

Imagen de refugiados.
El ciclo 'Conversaciones en la Central' pone el foco en las consecuencias de la guerra en Siria y el papel de la Unión Europea con la puesta en marcha del 'pacto de la vergüenza'

¿Refugiado y persona migrante hace alusión a la misma realidad? ¿Qué protección jurídica es efectiva en cada caso? ¿Qué está pasando en Grecia y qué ha llevado a la Unión Europea (UE) a elaborar 'el pacto de la vergüenza'? Estas cuestiones se han puesto sobre la mesa en una nueva sesión de Conversaciones en la Central con el objetivo de hacer divulgativa “toda la complejidad de esta situación”. La conferencia ha corrido a cargo del catedrático de Filosofía del Derecho y la Filosofía Política de la Universidad de Valencia, Javier de Lucas y de la Secretaria General de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Estrella Galán.

En su primera intervención, De Lucas ha dejado claro cuál es la actitud real de la sociedad: “A un refugiado no lo puedes expulsar de un Estado por los tratados a los que está suscrito esa zona, pero a un inmigrante, sí. Además, los llamamos 'ilegales'. El problema es que los tratados que blindan los derechos y los deberes de los inmigrantes no ha sido ratificado por ningún estado de la Unión Europea o de fuera”. Es por ello que, a su juicio, “para los inmigrantes no existe un cuadro normativo preciso”.

A este respecto, De Lucas ha apuntado que “un refugiado puede ser cualquiera. Sólo debe existir una persecución de un Estado o que éste no proteja a la persona”, ya sea por cuestiones políticas, religiosas, de raza o, incluso, sexuales. Y esa situación de “indefensión” ha existido siempre. Así, De Lucas ha señalado que “muchos seres humanos, en todos los lugares del mundo, han vivido la condición de refugiados. Esto ocurrió con los republicanos de la guerra civil y que Francia los acogió, aunque en campos de internamientos, casi de concentración”.

Por su parte, Galán ha añadido que el límite entre refugiado e inmigrante es “muy frágil” ya que detrás “hay mucho más que circunstancias políticas”. Pero sí ha calificado al refugiado como a alguien “que ha tenido que elegir entre un ataúd o una maleta”. Así, ha aludido al cambio que se ha producido en los cambios migratorios en las últimas décadas. “En los 90, eran flujos de migrantes. Ahora son mixtos, con personas refugiadas y otras que no lo son. Y a Europea le ha costado mucho reconocer esta situación”. Aunque el concepto de refugiado establecido en 1951 tras la II Guerra Mundial no recoge estos cambios, Galán ha asegurado que “mejor no tocar nada porque provocaría un retroceso”.

Ambos ponentes también se han referido al acuerdo suscrito entre la UE y Turquía por el cual tanto inmigrantes como refugiados serán expulsados de Grecia y devueltos al país turco. Además, sólo reasentará a refugiados sirios. Por ello, Galán ha recordado que “no se puede poner el foco únicamente” en este tipo de refugiados y ha hecho mención a África, “donde España lleva a cabo políticas que todos hemos visto en las fronteras de Ceuta y Melilla”. Galán ha concluido recordando que “para luchar contra esto, están las vías legales vigentes, los visados humanitarios o las embajadas y consulados para pedir protección. Que las abran. Sólo de esa manera se podrán posibilitar las vías de llegada y luchar contra las mafias”.

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