De cómo el Puente Romano de Córdoba se convirtió en una olla a presión

La brecha abierta en el pavimento del Puente Romano por el agua y el calor.

"Fue una auténtica olla a presión". Con estas palabras ha definido el teniente alcalde de Seguridad y Alcaldía, Emilio Aumente, el cóctel de ingredientes que llevó a que el sábado pasado un pavimento para soportar altas temperaturas reventase.

"En este suceso tiene un papel clave la tormenta que cayó el viernes anterior. Esa tormenta dejó 15 litros por metro cuadrado y se vivió con especial intensidad en la zona del puente", ha explicado el edil. "El agua entró por la junta de dilatación y se depositó debajo e la losa de granito. El problema fue que al día siguiente, antes del mediodía ya habíamos superado los 40ºC y, literalmente, aquella hirvió", ha proseguido.

La presión del agua y del vapor hizo el resto. Por la mañana, cientos de transeúntes y turistas se encontraron con una estampa que pocos olvidarán. Las losas de granito rosa perfectamente levantadas. "Fijaos la temperatura que debieron de alcanzar, que los bomberos, para lograr retirarlas, se tuvieron que poner guantes especiales para el calor de lo que quemaban", ha terminado el concejal.

Las competencias de mantenimiento del Puente Romano son todavía competencia de la Junta de Andalucía, que fue la administración que realizó hace una década la reforma integral del monumento. La Junta reparó al inicio de esta semana la infraestructura y aprovechó para adecuar una nueva junta de dilatación.

Etiquetas
stats