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Las últimas lluvias apenas se notan en los embalses de la provincia

Embalse de Martín Gonzalo.

Juan Velasco

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Los embalses de Córdoba van a terminar el año 2023 prácticamente en la misma situación que el año anterior. Las leves lluvias de este miércoles, que llegaban después de un seco mes de noviembre, apenas se han notado en los pantanos de la provincia. Pese a ello, hay algunos que mejoran respecto al año anterior.

En general, a estas alturas del año apenas hay 50 hectómetros cúbicos más de agua en los embalses de la provincia de Córdoba que hace un año, una cantidad insuficiente porque además esos recursos están sobre todo en pantanos que se usan para regadío y no para consumo de las ciudades. Además, las lluvias no parece que vayan a hacer ya acto de presencia en lo que resta de año.

En el embalse de Martín Gonzalo, por ejemplo, el año pasado, a estas alturas del año, tenía tres hectómetros, mientras que esta semana ha bajado hasta los do. La situación preocupa. Si no llueve de manera abundante no se garantiza el suministro para el verano en la zona del Alto Guadalquivir.

También hay menos agua que el año pasado en el Guadalmellato, el embalse del que bebe Córdoba capital. Pero más en San Rafael de Navallana. El primero ha trasvasado al segundo, que se usa fundamentalmente para riego, pero que en caso de necesidad también puede aportar recursos al sistema de agua potable de Córdoba capital. Entre ambos hay prácticamente la misma cantidad de agua que el año pasado. Pero el Guadalmellato ha bajado de los 53 hectómetros de noviembre de 2022 a los 41 de la actualidad. Mientras que Navallana ha subido de 46 hectómetros a 63. No obstante, y según sus estatutos, Emacsa ha activado el protocolo de sequía en Córdoba, después de que el Guadalmellato acumule dos meses consecutivos por debajo del 50%. Así, desde hace días muchas de las fuentes de la ciudad han dejado de funcionar.

Donde sí se ha notado el agua ha sido en Sierra Boyera. Las mayores precipitaciones de los últimos días se han registrado allí, lo que ha posibilitado que por primera vez desde que el embalse se dio por vacío en abril, en el embalse se haya llegado a almacenar un hectómetro cúbico de agua, teóricamente suficiente como para abastecer durante dos meses a los sedientos 80.000 vecinos de las comarcas de Los Pedroches y el Guadiato. Aún así, el año pasado tenía el doble.

En el sur, el gran embalse de Córdoba, Iznájar, está mejor que el año pasado, aunque no mucho. En noviembre de hace un año retenía 129 hectómetros cúbicos de agua (con una capacidad total de prácticamente 900). Ahora reserva 153 hectómetros cúbicos de agua. Son recursos que garantizan el abastecimiento a más de 200.000 cordobeses. Y que probablemente también se usen para riegos extraordinarios en caso de que no llueva lo suficiente durante el año hidrológico.

Al oeste, los municipios dependen en gran parte de Iznájar. Y embalses como La Breña II se usan exclusivamente para el regadío. No obstante, su situación sigue siendo crítica, aunque algo mejor que en 2022, puesto que tiene 92 hectómetros cúbicos hoy, frente a los 84 de hace justo un año.

A nivel provincial, en Córdoba hay 434 hectómetros cúbicos de agua, cuando hace un año había 484 hectómetros cúbicos. Es apenas un 15,8% de la capacidad total. En la provincia hay infraestructuras suficientes como para retener un total de 3.320 hectómetros cúbicos de agua.

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