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Los dueños de medio millar de casas negocian contrarreloj para no quedarse sin agua antes de verano

Un grifo con agua en la cocina

Alfonso Alba

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Los propietarios de medio millar de viviendas en las que residen entre 3.000 y 4.000 personas de las parcelaciones de Campo Aras y el Cristo Marroquí luchan contra el reloj para no quedarse sin suministro de agua antes de verano. Su caso no se debe solo a la sequía, sino a que la zona se ha estado abasteciendo de un acuífero no regularizado. Aparte, esta urbanización aún no está legalizada y las canalizaciones de agua potable a la zona desde Lucena no están ni construidas ni en proyecto.

En noviembre, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ya dio un primer aviso. Los vecinos tenían un mes de plazo para dejar de coger agua del acuífero. Las alegaciones que presentó la asociación de vecinos Crisaras retrasaron la firmeza de la decisión. Pero de nuevo, la CHG les ha remitido un nuevo escrito dando otro mes de plazo para cesar en la captación de agua, según informó el concejal de IU en el Pleno, Miguel Villa, y ha adelantado Lucena Hoy.

En la sesión, el alcalde, Juan Pérez, anunció que se ha solicitado mantener una reunión con el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Joaquín Páez. Fuentes del organismo regulador de la cuenca han confirmado que la reunión se celebrará lo antes posible, donde se escuchará las demandas y peticiones, y se buscarán soluciones.

Según la comunicación, a la que ha tenido acceso este periódico, la Confederación considera que estas 500 viviendas, dos bares y varias naves industriales perciben un suministro de agua “captado irregularmente”. El acuífero del que lleva décadas suministrándose esta urbanización no regularizada aún en las normas urbanísticas de Lucena procede del famoso venero del manantial de Zambra. La Confederación considera que el agua del que se están suministrando estos vecinos es de “dominio público” y que nunca concedió permiso a estos propietarios a que captasen el agua, la potabilizasen y la usasen. De hecho, en el escrito, la Confederación urge a los vecinos no solo a dejar de sacar agua sino a desinstalar todo el sistema que desde hace años suministra a las viviendas. Es más, en Campo de Aras hay, incluso, viviendas con contadores, por lo que se trataría de una explotación acuífera bastante profesionalizada.

Las soluciones que plantean los vecinos pasa por lograr que la sanción no alcance firmeza y ganar tiempo mientras se encuentra una solución. Así, se plantea la presentación de recursos para llegar lo más lejos posible pero, sobre todo, para salvar el verano. La zona es residencia de unas 4.000 personas en un verano que sin agua puede complicarse muchísimo.

Sin agua en el río Zambra

En diciembre del año 2017, el Ayuntamiento de Lucena encargó un estudio para saber qué estaba pasando en el río Zambra. El cauce se había prácticamente agotado, por lo que el Consistorio comenzó a trabajar para conocer los motivos. Los mismos estaban en el agotamiento del manantial y en el descenso del nivel freático que suministraba de agua a este río. Ahora, la Confederación vincula esta captación de Campo de Aras a la situación de un manantial que en su día, incluso, alumbró una fábrica de agua embotellada que se vendía en toda España.

Por otra parte, el Ayuntamiento de Lucena ha planteado que la solución pasaría por la legalización de la urbanización de Campo de Aras. El concejal de Urbanismo, César del Espino, sostuvo que el Consistorio está trabajando en un plan especial llamado Lucena Sur. Así, se ha elaborado ya un pliego para la redacción de ese plan especial, que pretende regularizar todo lo que se ha construido desde que acaba el casco urbano de Lucena hasta el sur de su término municipal, donde se localiza esta parcelación.

Solo con la regularización se podría llevar el agua potable de manera legal hasta la zona. Pero no son trámites fáciles ni, por supuesto, rápidos. En este momento, lo que menos tiene la zona es tiempo, que de la misma manera que el agua se está agotando.

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