Cuando el calor transforma la ganadería: ventiladores y aspersores para mantener el bienestar y la producción de las vacas
“Si vas a tener a los animales, qué mínimo que tengan unas condiciones dignas”, relata Antonio Jurado, ganadero de Dos Torres (Córdoba), a este periódico. Porque el calor hace que toda la sociedad tenga que adaptar su vida para no tener problemas de salud. Aunque hay veces que se olvida de los otros seres vivos, como es el caso de los animales en las granjas. Ahí, los profesionales de este sector tienen que evolucionar para que el estrés de las vacas, los cerdos, los pollos... no sea elevado y su producción se vea mermada. Pero lo más importante es que, al menos, tengan una vida digna.
Y ahí entra el trabajo de Antonio Jurado. Su vínculo con la tierra y el ganado comenzó cuando apenas tenía nueve años y, tras aprobar la Selectividad a los 19, pues decidió apostar por el negocio familiar en vez de continuar por otro camino. Lo que comenzó como una herencia de su padre se ha convertido en una lucha diaria por sobrevivir, y ahora entra en escena la innovación dentro de un sector que también tiene que reinventarse.
Una explotación cuya historia se remonta a 1984, cuando el padre de Antonio comenzó con apenas diez vacas que se ordeñaban a mano. Por aquel entonces, la tecnología no estaba tan avanzada como en la actualidad, ya que las vacas se enganchaban una a una con cadenas mientras se les alimentaba con pulpa y pienso. Hoy la realidad es muy distinta porque ahora tienen una cabaña de 154 cabezas entre animales jóvenes y adultos, y unas instalaciones que han evolucionado desde el ordeño directo hasta salas mecanizadas.
Pese a ello, el crecimiento también ha ido acompañado del cambio climático, un reto que hace décadas era impensable y que ha marcado el desarrollo, además, del calor extremo. Antonio Jurado, en declaraciones a este periódico, ha recordado que hace 20 años el clima en la zona era muy diferente, con tormentas de verano que aliviaban las temperaturas. Actualmente, ha descrito el paisaje como un “desierto” donde las olas de calor ya no duran dos días, sobre todo en la parte norte de la provincia cordobesa.
Las modificaciones en su ganadería
De hecho, la situación térmica en Los Pedroches se ha vuelto complicada, igualándose, incluso, a las temperaturas de la capital de Córdoba. Con registros que superan los 41 ºC y noches en las que el termómetro no baja lo suficiente para dar un respiro, los ganaderos se ven obligados a buscar soluciones tecnológicas para que sus animales no sufran. “Hay que adaptarse a lo que hay”, recalca Antonio Jurado.
Por tanto, la adaptación tiene que llegar lo antes posible y que el estrés por calor hacia los animales mengue con el paso del tiempo. Gracias a esto, Antonio Jurado ha transformado su explotación en un complejo sistema de refrigeración. Ha instalado ventiladores de techo de cinco metros y ha modificado la estructura de sus naves, levantándolas en altura y utilizando chapa denominada sandwich para aislar el calor. Además, ha diseñado un sistema de caballetes en el techo para que el aire caliente suba y escape.
Aunque aquí no se quedan las novedades. Una de las innovaciones más recientes de su granja son las duchas automáticas, instaladas junto a los comederos. El sistema es preciso: cada 15 minutos, las vacas reciben una ducha de entre 15 y 20 segundos, seguida de un periodo de secado mediante ventiladores. Este ciclo es muy importante y está más que estudiado, ya que si solo se mojara al animal sin secarlo, correría el riesgo de enfermarse y comprometería así su salud.
Ahora bien, el objetivo de toda esta modernización es que el bienestar animal sea notable y que el mantenimiento de la producción no se merme después de la llegada de las altas temperaturas. Y es que si una vaca sufre estrés término, pues deja de comer y, por consiguiente, deja de producir leche. “Cuando el animal está bien, nosotros estamos bien”, explica Antonio quien subraya que para los amantes de este gremio, ver a los animales tranquilos y relajados es la mayor satisfacción.
A pesar de los avances, la sombra de la sequía sigue siendo la mayor preocupación para el futuro, según Antonio Jurado. Sin agua, los sistemas de duchas y la hidratación del ganado son imposibles de mantener. Aunque este último invierno ha permitido recuperar los acuíferos, el ganadero de Dos Torres es consciente de que pueden venir varios años de sequía extrema que pongan en jaque la viabilidad de las explotaciones de la comarca.
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