Una de las primeras decisiones en Córdoba del nuevo Gobierno: ¿qué hacer con El Cabril?

Panorámica de El Cabril | ENRESA

El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez se ha marcado un reto que parece titánico en apenas dos años que quedan de mandato: dar un volantazo a las políticas energéticas de las últimas dos legislaturas. El nombre del nuevo Ministerio lo dice todo: Transición Energética. La cartera está en manos de Teresa Ribera, que parece no tener dudas en que la energía renovable tiene que sustituir lo antes posible al carbón y a las nucleares. Esto deja en manos del nuevo Ejecutivo una de las grandes decisiones que afectará a la provincia de Córdoba: ¿qué hacer con el cementerio nuclear de El Cabril?

El Cabril roza, en estos momentos, el 80% de su capacidad. Almacena residuos de media a muy baja intensidad, y debería estar preparándose para aguardar los procedentes del desmantelamiento de las centrales nucleares que siguen funcionando. A El Cabril no llegarán los residuos más peligrosos y radioactivos. Esos se guardarán en un Almacén Temporal Centralizado (ATC) que debería estar construido en Villar de Cañas desde el año 2010. Mientras, cada central nuclear que se apague debe crear un almacén propio para guardar esos residuos mientras se busca destino. Pero las centrales poco a poco se tienen que ir desmantelando, y toda la basura radioactiva de media y muy baja actividad tiene que guardarse en algún sitio, y todos miran a El Cabril.

El Gobierno de Mariano Rajoy ha cesado sin decidir qué hacer con el cementerio nuclear cordobés. El Ejecutivo sabía que actualmente no hay sitio en El Cabril para los residuos de las últimas centrales nucleares que se han apagado. La última ha sido Santa María de Garoña, en Burgos. Ha empezado a desmantelarse, pero los residuos generados siguen allí.

En la oposición, el PSOE llegó a registrar una Proposición No de Ley en el Congreso de los Diputados para evitar una futura ampliación de El Cabril. Los socialistas insistieron en que el cementerio nuclear ya había cumplido con su cuota y que una vez que se llene, debería ser sellado y enterrado para que en 300 años desaparezca el riesgo radioactivo de esta basura. Pero ahora, con la llegada al Gobierno no está clara la decisión que tomará el Ejecutivo.

Fuentes consultadas por este periódico consideran que el Ejecutivo tiene una prioridad: decidir lo antes posible el futuro de las centrales nucleares, que quiere apagar rápidamente, y de los residuos que genere su desmantelamiento. Para ello, tendrá que ver si finalmente sus residuos van a Villar de Cañas o si se construyen pequeños almacenes en cada central nuclear para evitar riesgos innecesarios. El Cabril es un almacén que está a centenares de kilómetros de cualquier central nuclear de España, y el Ejecutivo no quiere poner en las carreteras camiones cargadas de basura radioactiva que alarmen a la sociedad.

La decisión que tiene que tomar el Ejecutivo no es fácil, pero sea la que sea marcará el futuro de toda una comarca cordobesa que siempre vio a El Cabril como un enorme problema: el Valle del Guadiato.

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