El precio del aceite se hunde y baja de tres euros por primera vez desde hace 38 meses

Aceitunas en un olivo cordobés | MADERO CUBERO

Los olivareros cordobeses viven un auténtico carrusel. Si el año pasado disfrutaban de una espectacular subida de precios del aceite de oliva, que alcanzaba máximos históricos inéditos en una década, en la actualidad sufren por una caída inaudita en una campaña corta que está reduciendo mucho los márgenes de beneficio. De hecho, el precio del aceite de oliva ha bajado por primera vez de los tres euros el litro desde hace casi tres años y medio, según destaca el observatorio de Asaja en Jaén.

Desde el mes de enero de 2015 el precio del aceite de oliva no cotizaba tan bajo. Durante la pasada semana, y siempre según los datos ofrecidos por el sistema Poolred, el aceite virgen extra se vendió a 3,06 euros por kilo en origen; el virgen a 2,88 y el lampante a 2,78. En enero de 2015, el virgen extra rondaba los 3,02. De media, el precio del aceite ya es inferior a los tres euros.

La causa está en una importante caída de la demanda nacional precisamente por culpa de los altos precios que alcanzó el aceite de oliva en la pasada campaña. Entonces, muchos productores advirtieron de que si se seguía vendido el virgen extra a cuatro euros el litro el sector en conjunto se resentiría. Tanto subió, que finalmente en el mercado nacional el consumo de aceite de girasol ha superado ya el de aceite de oliva.

Fuentes del sector destacan el “nerviosismo” instalado en muchos comercializadores y la “resistencia a la venta” que empieza a detectarse en muchas almazaras, que no quieren empezar a reducir drásticamente los márgenes de beneficio. Con la caída de precios, muchos comercializadores entienden que el precio va a seguir bajando, por lo que se resisten a comprar. En cambio, muchos agricultores consideran que la venta a tres euros es una buena operación, por lo que insisten en vender, lo que hace que los precios se sigan desplomando.

Además, esta semana ha aparecido un nuevo factor: la lluvia. Las precipitaciones harán que el olivar supere el estrés hídrico que comenzaba a sufrir y que las perspectivas de producción para la próxima campaña vuelvan a ser altas. Así, nuevamente se espera a que haya más producto en el mercado que el que se pueda vender. Es decir, los precios volverán a bajar según todas las previsiones.

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