Policías cordobeses en Barcelona: “Aún siendo maltratados, morimos por la Constitución”

Barco donde están alojados parte de los agentes cordobeses desplazados a Barcelona.

El pulso que la Generalitat ha echado al Estado español llega este martes a su cénit. El presidente catalán, Carles Puigdemont, va a comparecer en el Parlamento autonómico y podría declarar la independencia unilateral. Ante este clima político y social, desde hace semanas se encuentran allí desplazados miles de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Un centenar de ellos procede de Córdoba y una veintena de policías se encuentra en las improvisadas dependencias de un crucero decorado con personajes de la Warner, como El Coyote, Piolín y el pato Lucas. Algunos de los agentes allí alojados explican sus impresiones y sus experiencias a CORDÓPOLIS.

"Estar lejos de casa y de la familia con la misión de intentar unir una nación. Ese era, al parecer, el lema o uno de los lemas con el que los policías cordobeses nos desplazamos a la Ciudad Condal", explican por escrito. "Todo eso cambió a nuestra llegada, cuando nos encontramos algo abrumados por el tipo de alojamiento [el barco], unas ordenes poco claras y concisas, y una total incertidumbre sobre lo que iba a pasar".

Sus vivencias están marcadas por su intervención en el referéndum ilegal del 1 de octubre. Ese día, las imágenes de las cargas contra civiles para impedir la votación dieron la vuelta al mundo. "La orden era sacar las urnas. Todo policía sabía que hacerlo con centenares de ciudadanos rodeándolas sería una misión imposible", reconocen. Los agentes reprochan que no se usase otra alternativa: "Podíamos haber ocupado los colegios la noche de antes y evitar que metieran las urnas".

Los días pasan y todos se hacen la misma pregunta. ¿Y ahora, qué? "Pues a seguir esperando sin saber qué hacer", se responden a sí mismos. Y en mitad de ese tedio, les surge de nuevo la duda de cuál será el rol que jugarán esta vez sus compañeros de la policía autonómica catalana si llega a declararse la independencia unilateral. "Nos preguntamos qué harán los Mossos d'Esquadra, que cobran 600 euros más que nosotros, y que no actuaron correctamente ante las ordenes judiciales [el día de la votación del 1 de octubre]". Y añaden: "¿Por qué no disuelven una policía [los Mossos d'Esquadra] que es solo de fachada para afuera y que está politizada?".

En este sentido, los agentes aprovechan para recordar las diferencias salariales y laborales que les separan de sus compañeros catalanes. "Nos sentimos abochornados que una Policía [los Mossos d'Esquadra] con 2.200 euros de sueldo no sea capaz de cumplir una orden judicial y se quede de brazos cruzados, mientras unos agentes con peor sueldo y años reclamando equiparación con ellos [Guardia Civil y Policía Nacional], son los que acatan las ordenes judiciales sin rechistar, estén conformes o no con ellas", un argumento que también comparten desde el sindicato SUP en Córdoba y su antiguo secretario provincial, hoy trasladado a Cataluña, Eduardo Mohedano. Y zanjan: "Las órdenes judiciales están por encima de las ideas o de cualquier otra cuestión".

A pocas horas de que el presidente de la Generalitat desvele si da el paso definitivo de romper con el Estado español, los agentes confían todavía en que recule en el último momento. "Ahora pensamos que Puigdemont, sin fuerza, tirará para atrás". Y lo hará, recuerdan, "después del gasto ocasionado a un país que no está para tirar cohetes". En cambio, "a nosotros, a la Policía, nos tocará estar de vuelta a casa con nuestros sueldos de 600 euros menos [que los Mossos d'Esquadra] y siempre a las órdenes del Gobierno de turno".

Una cosa sí reconocen al Gobierno de la Generalitat: su trato hacia los Mossos d'Esquadra. "Puigdemont cuida a sus agentes y por eso son fieles y mueren por él. En cambio, nosotros aún no siendo bien tratados, morimos por la Constitución y las leyes. Así lo juramos, aún sabiendo que [el Gobierno central] vulnera nuestros derechos y se olvida de la Policía Nacional y la Guardia civil de este País".

Pero más allá de estos agravios, los agentes cordobeses desplazados en Cataluña se quedan con la imagen de la última manifestación por la unidad del Estado que recorrió este domingo las calles de Barcelona. "Ese día sentimos el apoyo de la ciudadanía catalana que nunca habíamos pensado que existiera. Por eso, hay que dejar muy claro que no todos los catalanes son independentistas y no todos odian a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. De hecho, el domingo se vio claro que hay más catalanes que se sienten españoles que independentistas". Los agentes reconocen que esas muestras de afecto supusieron una "bombona de oxigeno para seguir luchando contra las injusticias y todos aquellos que intentan perturbar las leyes y la vida cotidiana de los ciudadanos".

Para acabar, los agentes mandan este mensaje a casa: "Córdoba tiene que sentirse orgullosa de la Policía que tiene; unos agentes que, a pesar de lo mal que lo han pasado en Cataluña, se sienten orgullosos de haber contribuido en una pequeña parte a la historia de España, donde quedará escrita y plasmada su participación. Y podrán contar a hijos y nietos que defendieron el honor por el que juraron hacer cumplir la leyes y defender la Constitución".

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