Peñas a la plancha con lomo, arroz y setas

Fiesta de las Peñas | MADERO CUBERO

Asomarse este mediodía por el Recinto de la Setas, en Noreña, era hacerlo en una especie de bacanal de vapores gastronómicos tradicionales, golpes de dominó, pecho, medios y guitarra de sevillana. Todo a la vez y todo perfectamente ordenado y en una formal algarabía. Así es la típica Convivencia de Peñas convocada por su Federación con motivo de la próxima fiesta de San Rafael.

Un rápido paseo por la zona suponía una carrera perdida contra los intensos aromas del lomo y los pimientos a la plancha, chisporroteantes sardinas con sal gorda que corrían la misma suerte, además de arroces dando cuenta de los últimos caldos en paella o perol antes del ceremonial cucharada y paso atrás.

Y ante los fogones, todo hombres. “En las peñas, las mujeres descansan y lo organizamos todo nosotros”, dice José Migallón, de la peña Los Romeros de la Mezquita. Hace más de tres décadas un grupo de amigos a los que les gustaba el flamenco decidieron montar esta peña que este sábado se ha presentado perfectamente uniformada con polos fuxias. “Es una forma de estar juntos los matrimonios, compartir, cantar... Nosotros tenemos un coro rociero y participamos en romerías, en bodas...”, cuenta Migallón.

Esta peña, como otras presentes en la convivencia, ya tiene unas décadas y peina canas. Si es que peina. ¿El mundo de las peñas es solo de mayores? “Bueno, a los jóvenes les cuesta un poco más pero también vienen porque aquí lo pueden pasar bien y es mucho más económico. Nosotros montamos esta peña cuando éramos jóvenes y bueno, esperamos que se sigan con los intereses que los jóvenes tengan”, añade Rafael Zafra.

El fenómenos de las peñas está muy arraigado en Córdoba. “En los pueblos también se está haciendo cosas pero es más típico de aquí”, apunta Zafra. ¿Y cómo explicárselo a un foráneo? “Pues es sencillo”, empieza Sebastián Suárez, de la peña Amigos del Arroyo Pedroches, “es cuestión de tener aficiones comunes, como el dominó o la conversación. Es una forma de estar juntos en un mismo sitio. Ya está”.

Ese mismo espíritu ha juntado este sábado a cientos de personas. A medida que pasaban las horas se han llenado los estómagos, vaciado los vasos y enrojecido las mejillas. En San Rafael, volverán a medirse en duelo todos los peroles. Esta vez, en Los Villares.

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