Oncólogos del Reina Sofía fabrican dispositivos para predecir la respuesta tumoral

Un especialista en Radiodiagnóstico observando unas mamografías | MADERO CUBERO
El proyecto, conjunto con miembros del Imibic, emplea dispositivos para recrear en vivo el comportamiento de las células tumorales

Oncólogos del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y miembros del grupo de Nuevas Terapias en Cáncer del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) participan en un proyecto que se basa en el empleo de dispositivos capaces de recrear 'in vivo' el comportamiento de células tumorales, que permitan a los especialistas anticiparse a la respuesta de los pacientes ante los tratamientos frente al cáncer.

Según ha informado la Junta de Andalucía, el proyecto, que se lleva a cabo gracias a la concesión de una beca de 40.000 euros por parte de la Sociedad Española de Oncología Médica, tiene una duración de dos años, se inició a principios de 2015 y en el mismo trabajan conjuntamente grupos de investigación de Córdoba y Zaragoza, tras haber sido seleccionados para participar en la Red Temática de Investigación Cooperativa en Cáncer, una red nacional promovida por el Instituto de Salud Carlos III.

Las muestras de tumores que se van a cultivar son suministradas por el banco de tumores del Biobanco de Aragón y, una vez separadas las células, se procederá a su siembra, y el equipo que trabaja en este proyecto, titulado 'Diseño y fabricación de dispositivos microfluídicos biomiméticos para el desarrollo de marcadores predictivos en la terapia antiangiogénica del cáncer', es multidisciplinar y está integrado por una veintena de investigadores.

Se van a usar las instalaciones de la Unidad de Gestión Clínica de Oncología Médica del Hospital Reina Sofía, los laboratorios del nuevo edificio del Imibic, el Grupo de Mecánica Estructural y Modulado de Materiales de la Universidad de Zaragoza y el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

NANOTECNOLOGÍA

La principal novedad de este proyecto es la tecnología puntera que emplea, consistente en el diseño y la fabricación de chips que imitan el ambiente fisiopatológico de los tumores de colon y de mama. Es decir, se va a emplear la nanotecnología para mimetizar el microambiente tumoral y así predecir una respuesta favorable o no a los tratamientos antiangiogénicos, los fármacos que se usan para bloquear el crecimiento y la diseminación de los tumores.

En realidad, este proyecto es la continuación de otros trabajos ya iniciados por oncólogos e investigadores del Hospital Reina Sofía y del Imibic que permitieron concluir que pacientes, que desarrollan hipertensión cuando reciben antiangiogénicos por el cáncer que padecen, responden mejor a esos tratamientos.

Así, identificaron que una determinada variante genética asociada a la hipertensión se relaciona con una buena respuesta a los tratamientos, e incluso patentaron el uso de esta variante para desarrollar una herramienta clínica que permita predecir la respuesta al tratamiento con antiangiogénicos, que supondrá un paso adelante en la medicina personalizada y una mejora de la calidad asistencial para el paciente.

En este sentido, el investigador principal del proyecto y responsable de la Unidad de Gestión Clínica de Oncología Médica del complejo sanitario cordobés, Enrique Aranda, ha explicado que “si con una herramienta clínica identificamos la presencia de este genotipo, que predispone a la hipertensión a los pacientes, nos estaríamos adelantando y sabríamos qué pacientes van a responden mejor a los tratamientos”.

MARCADORES PREDICTIVOS

Con el nuevo estudio, según ha señalado el oncólogo, “pretendemos dar un paso más, recreando el microambiente tumoral con el uso de complejas estructuras en 3D, a fin de conocer cómo actúa el sistema de tensión arterial y cuál es su papel en la proliferación del cáncer, ya que confiamos en que esto nos ayude a identificar biomarcadores de predicción de respuesta”.

Por tanto, “el desarrollo de estas nuevas plataformas nos van a ayudar a entender y mejorar la terapia antiangiogénica en cáncer colorrectal y de mama y a identificar marcadores de respuesta a estos tratamientos”. En este sentido, uno de los principales retos actuales de la clínica pasa por dar respuesta a la falta de biomarcadores predictivos validados para seleccionar una población de pacientes que responda favorablemente a esta terapia antiangiogénica.

Finalmente, el doctor Aranda ha destacado que “cultivar células del tumor primario dentro de chips de microfluidos podría tener un gran potencial futuro, puesto que abriría las puertas a la creación de nuevas empresas 'spin off' centradas en esta tecnología”.

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