Ni nuevos sótanos ni locales comerciales en bajos: el Sector Sur se acuerda del Guadalquivir

El Guadalquivir entrando en el paseo bajo de la Calahorra | COLECTIVO METEOFREAK

El Sector Sur se acuerda del río Guadalquivir. Desde diciembre de 2016, en España rige un nuevo Reglamento del Dominio Público Hidráulico que condiciona las obras que se pueden y no hacer en zonas inundables. Y el Sector Sur, uno de los lugares más habitados de la ciudad, es inundable. Por eso, desde el año pasado si algún vecino o empresario quiere pedir una licencia para una obra nueva tiene que tener un informe previo de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) que detallará si es seguro o no que construya un sótano o que se localice un negocio en un bajo comercial.

De hecho, el diario ABC ha avanzado cómo ya ha habido al menos dos iniciativas que se han encontrado con el no de la Confederación precisamente por este nuevo reglamento. Eso sí, el nuevo reglamento solo afecta a aquellas edificaciones de nueva construcción. Las actuales, muchas en zona inundable aunque el Guadalquivir no haya asomado por allí desde 1963 (y a buen seguro lo hará, tarde o temprano, en el futuro), no tienen que temer por esta normativa. Eso sí, les afectará en caso de que también en un futuro sean demolidas y necesiten de un nuevo proyecto de obra.

Un total de 45.416 cordobeses viven en zona inundable. De todos, 32.783 son de Córdoba capital y están en viviendas amenazadas por las crecidas del río Guadalquivir. La Confederación ha realizado un extenso informe en el que identifica dónde están las viviendas en riesgo de inundación y qué han hecho las administraciones por evitar que eso ocurra. La mayor extensión de casas en zonas inundables está en Córdoba capital, donde los técnicos de la Confederación Hidrográfica han llegado a identificar cuatro zonas concretas: Guadalquivir Aguas Arriba (entorno de Alcolea), Guadalquivir Aguas Abajo (entorno del Aeropuerto), El Higuerón y Villarrubia.

El Reglamento del Dominio Público Hidráulico fue modificado en diciembre del 2016, tras alcanzarse un importante grado de consenso entre las distintas administraciones, tanto en materia de aguas, como de ordenación del territorio y Protección Civil. Este acuerdo permitió que fuera informado favorablemente casi por unanimidad tanto por el Consejo Nacional del Agua como por la Comisión Nacional de Protección Civil.

La modificación del Reglamento es, además, un elemento esencial para dar cumplimiento a los requisitos de la Comisión Europea, en el marco de los Planes de Gestión de Riesgos de Inundación, cuyo desarrollo es uno de los cuatro ejes sobre el que se va a asentar el futuro Pacto Nacional por el Agua. El reglamento incluye un régimen específico para los núcleos urbanos ya consolidados, así como ciertas limitaciones básicas al uso de las zonas inundables, tal como establece el texto refundido de la Ley de Aguas.

En Córdoba, este reglamento pasa por evitar que la ciudad siga creciendo hacia el Guadalquivir, hacia aquellas zonas que se puedan ver afectadas por una futura riada. El Gobierno acaba de lanzar una aplicación para calcular a través de ortofotos hasta donde podría llegar el río en caso de riada máxima, aquella que se produce una vez cada 500 años (según la estadística usada en urbanismo para determinar qué suelo es inundable y cuál no). En ese caso, el Guadalquivir alcanzaría unas dimensiones catastróficas y un caudal de hasta 6.144 metros cúbicos de agua por segundo. Para hacerse una idea, en las últimas grandes inundaciones que afectaron a la ciudad se alcanzó un caudal máximo de 2.400 metros cúbicos por segundo. Aquello ocurrió en diciembre del año 2010 y provocó que centenares de casas quedaran dañadas y sepultadas por las aguas de un río que, decían, reclamaba sus escrituras de propiedad.

El retorno a 500 años es, por tanto, una marca excepcional. No significa, tampoco, que jamás se pueda superar. Es tan solo una manera de calcular lo probable, lo que algún día podría ocurrir en caso de que lloviese de manera muy intensa y durante mucho tiempo, y los embalses de la muy regulada cuenca hidrográfica del Guadalquivir no pudieran retener más agua. El desastre para la ciudad sería absoluto. Parte de su casco urbano consolidado sufriría daños muy graves. Incluso el río alcanzaría al casco histórico. Y no es que no haya pasado ya.

En el siglo XIV el Guadalquivir ya llegó a la plaza del Potro. En riadas posteriores, de las que hay referencia, las barcas llegaban a navegar sin problema por la calle Lineros. Incluso en la gran riada del siglo XX, que no fue la de 1963 (quizás la más recordada), el Guadalquivir campaba a sus anchas por Badanas, Lineros y Mucho Trigo. Ocurrió en 1917.

La gran novedad de la riada de 1963 fue precisamente que el río inundó zonas recién construidas como la Fuensanta y la mayor parte del Campo de la Verdad. El agua provocó unas imágenes espectaculares, con un estadio del Arcángel en el que el agua llegaba al larguero de las porterías (por cierto, lo mismo que ocurriría en el nuevo estadio en caso de una riada histórica) y dejó sin casa a miles de cordobeses.

La herramienta ideada por el Gobierno quiere servir precisamente de guía para los ayuntamientos para señalar donde se debe y donde no se debe construir, con el objetivo de evitar futuras desgracias. En Córdoba, en una riada máxima y a pesar de las barreras construidas, el Guadalquivir entraría en amplias zonas de la ciudad. Todo el Sector Sur y el Campo de la Verdad, hasta la calle Loja, quedaría sepultado por la riada. Incluso es probable que río rompiese el meandro en el que lleva trabajando siglo y que da cobijo a esta zona de la ciudad, uniéndose a su cauce por la zona de la Torrecilla.

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