La nueva vida del Palacio de Congresos

El Palacio de Congresos | ÁLEX GALLEGOS

El Palacio de Congresos de la calle Torrijos se ha reabierto este jueves tras más de cuatro años cerrado y en obras. Biocórdoba, la feria de la producción ecológica, ha tenido el honor de llenar por primera vez este espacio en una nueva vida que se abre a albergar ferias y congresos con una capacidad que ronda las 1.000 personas y con su ubicación como puente fuerte: justo enfrente de la Mezquita-Catedral en el casco histórico de una ciudad con cuatro declaraciones Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Fue en 2014 cuando el Palacio de Congresos cerró sus puertas para someterse a una profunda reforma que iba a durar un año y medio y que se ha prolongado hasta octubre de 2018. El edificio ya está listo para albergar citas congresuales, tras la primera fase de reformas que ha dejado como nuevos algunos de los principales espacios, poniendo en uso aproximadamente el 50% del palacio: la iglesia de San Sebastián, el Patio Azul, la Sala Hernán Ruiz, la Sala Averroes, la Sala Luis de Góngora, la Sala Pablo Céspedes y Adarve.

Y, por supuesto, el Salón de actos, un espacio multiusos con capacidad para 759 personas. El mismo cuenta con la posibilidad de utilizar un único espacio diáfano mediante escamoteado de butacas o división en dos espacios mediante sistema de tabiquería móvil y cuenta con cabinas de traducción simultanea. El total del aforo en esta primera fase incluyendo el salón plenario y las salas asciende a 922 plazas.

En su cita de estreno, con los profesionales de Biocórdoba llenando los distintos espacios, el Patio Azul, con su techo de cristal, albergaba un showcooking cuya sonoridad se disparaba por todo el espacio. En la planta de arriba, mientras, un sinfín de mesas y sillas se disponían por los pasillos y salas para albergar las citas y contactos profesionales de la feria de producción ecológica.

El olor a pintura y a madera nueva todavía se podía apreciar, mientras algunos espacios de la feria preparados en los pasillos se quedaban estrechos para el ir y venir de personas, maletines y materiales. Paredes blancas en contraste con la madera de ventanas que dan a los patios, suelo tarimado en el salón de actos y antideslizante en el resto de las nuevas salas y la capilla de San Sebastián como nueva puerta de entrada que da la medida del lugar en el que el visitante se adentra.

Ahora, por delante, quedan meses aún en los que tendrá que desarrollarse la segunda fase de las obras, con las que la reforma afectará ya al 100% del edificio y se podrá disponer de todas las salas, patios y espacios anexos de manera que conformen un espacio único para congresos en pleno casco histórico.

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