Masiva vacuna feminista frente al “virus del patriarcado”

Manifestación del 8M | ALEX GALLEGOS

Ni el coronavirus, ni que el 8M caiga en domingo, ni las ausencias políticas o los comunicados furibundos de Vox... Año tras año, el feminismo se reivindica cada 8 de marzo en las calles de Córdoba y la manifestación de este año no ha sido una excepción aunque la asistencia haya sido ligeramente inferior a la del 2019 -recordemos, que aquel era año súper electoral y acababa de irrumpir Vox en Andalucía-.

Aún así, más de 8.000 personas -según la Policía Local- o más de 10.000 asistentes -según las organizaciones de mujeres-, son un respaldo suficiente para sostener las muchas proclamas del movimiento feminista, que ha llegado a este 8M, además, después de nueve meses en los que la violencia machista ha golpeado a la provincia con cifras que parecían cosa del pasado.

“Más motivo para echarse a la calle que nunca”, explicaba una de las mujeres que asistía a la manifestación con la Asociación de Mujeres Atalanta de Posadas, una de las más buscadas, pues son vecinas de la última víctima de un crimen machista en Córdoba, Conchi, asesinada violentamente por su expareja, un “cobarde que se quitó la vida”. Uno más, piensa una sociedad como la española, que asume con demasiada naturalidad cifras que deberían ser inasumibles.

Ante ellas, una reflexión: “El peor virus es el patriarcado”, se podía leer en uno de los carteles. Y ante el cartel, asentir y asumir que para ese virus el único antídoto posible es el feminismo. Un antídoto que, a su vez, tiene mucho de virus, pues es contagioso y cada vez llega a más gente, al igual que la alegría con la que se vive esta jornada y la música tribal que dibuja su contorno.

En este sentido, Carmen Flores, portavoz este domingo de la plataforma Nosotras Decidimos, afirmaba que una de las cosas que mejor definen a los colectivos feministas es que tienen la puerta abierta a cualquiera. Este año, la principal inclusión ha sido la del feminismo universitario, que ha asumido el lema de la concentración: “Ante la barbarie, feminismo” y las proclamas de “alerta feminista”.

La principal ausencia: la del alcalde de Córdoba, José María Bellido, que en su primer año al frente del Ayuntamiento, ha optado por asistir a la Gala de Elección de la Reina y Damas de Honor de la Federación de Peñas, en vez de a la manifestación del 8M. “Tenemos a un PP conservador que parece no entender lo que las mujeres estamos haciendo”, lamentaba Carmen Flores, que le quitaba hierro al asunto: “Ellos tienen todo el año para hacerse la foto. Hoy no es su día”.

Sí que estaban en la manifestación la primera teniente de alcalde del consistorio, Isabel Albás, acompañada de la edil de asuntos sociales, Eva Timoteo, que han atendido a los periodistas junto a la subdelegada del Gobierno, Rafaela Valenzuela; y consejeras, delegadas de la Junta y diputadas nacionales. También han caminado junto a las mujeres exalcaldes como Julio Anguita e Isabel Ambrosio.

Con la columna en movimiento -a través del Paseo de la Victoria, Ronda de los Tejares y Gran Capitán para concluir en los Jardines Presidente Adolfo Suárez-, miles de personas se iban sumando y dejando contagiar por el feminismo festivo de este día. El sola acompañaba y el calor, además, parecía espantar también la sombra del Covid-19. Y si al principio se guardaba distancia, al final la comunión era absoluta.

Por lo tanto, si el virus asiático ha corrido de célula en célula este domingo, lo sabremos en unas semanas, cuando termine el periodo de incubación. Lo que sí sabemos este domingo, 8 de marzo, Día de la Mujer, es que el feminismo cordobés está más que incubado y nunca falta a su cita con el altavoz. También, que no se puede bajar la guardia y que los gritos cada vez suenan más alto.

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